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	<title>Personal | Analista Hoy</title>
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	<description>Una mirada a la actualidad desde una óptica personal</description>
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	<title>Personal | Analista Hoy</title>
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		<title>In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2025 02:13:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[autores libres e independientes]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
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		<category><![CDATA[homenaje póstumo]]></category>
		<category><![CDATA[rodolfo ugalde]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Algo vio en mí y yo en él que la química abuelo-nieto fue casi inmediata. Quizás fue esa mezcla de juventud y veteranía, aunado a ese inquebrantable deseo en común por dar a conocer la literatura nacional, lo que cimentó una relación cordial, muy cercana, casi filial.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/06/in-memoriam-de-rodolfo-ugalde-escritor-del-pueblo-y-abuelo-de-letras/">In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas son las satisfacciones que me ha dejado la literatura: experiencias, lecciones, ventas, lindos comentarios, valiosas amistades y cuatro hijos de papel que ya caminan y viajan solos por el mundo.</p>



<p>Lo que nunca me imaginé encontrar, entre ferias y stands olorosos a tinta y papel, era un abuelo de letras que, feliz, me acompañaría durante gran parte de mi recorrido por estas apasionantes lides literarias.</p>



<p>¡Así es! Aparte de mis dos abuelos biológicos, tuve uno que me adoptó como nieto postizo desde el primer día que nos conocimos, cuando, recién publicaba mi primer libro, Bajo su propio riesgo, en el 2017, y era un completo neófito en el arte de vender literatura.</p>



<p>Su nombre era Rodolfo Ugalde Cordero, conocido cariñosamente como “el abuelo Popo”, nacido en Alajuela, pero con fuertes raíces afectivas en Puntarenas, su hogar de infancia y donde descubrió su adorado mar Pacífico.</p>



<p>Coincidimos por primera vez (hasta donde recuerdo) en una Feria Internacional del Libro, en la Antigua Aduana y, desde entonces, hicimos yunta inseparable de apoyo y participación recurrente en cuanta feria hubiese.</p>



<p>De todas por las que desfilamos (la FILCR, la Fiesta del Libro de la UCR, la Feria de la UNA, la de Heredia, etc.), la Feria de Emprendedores del Hospital México es la que me trae más gratos recuerdos del querido abuelo.</p>



<p>Ahí, junto a un apreciado amigo y colega, Ricardo Canzanella, éramos como los tres mosqueteros luchando por vender nuestras obras en medio de una vasta oferta de bufandas, remedios de propóleo, anteojos de sol y utensilios de cocina. ¡Vaya quijotada era aquello!</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" data-id="2610" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-2610" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-980x551.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</figure>



<p>Al final, aunque no vendíamos mucho, la pasábamos muy bien, vacilando con los vecinos y deleitándonos -o sufriendo- con los testimonios de adversidad y resiliencia que escuchábamos de boca de los pacientes del centro médico.</p>



<p>Desde un principio, el abuelo creyó en mi potencial como autor y me lo demostraba no solo con su consejo oportuno, sino también con sus mensajes frecuentes de <em>Whatsapp</em>, fuera simplemente para saludarme o invitarme a una próxima feria a la que asistíamos gustosos.</p>



<p>Si no podía ir, él encantado se llevaba mis libros y los ofrecía con el mismo cariño y convicción que los de su propia autoría (gracias a él, mis escritos viajaron hasta Pérez Zeledón).</p>



<p>Algo vio en mí y yo en él que la química abuelo-nieto fue casi inmediata. Quizás fue esa mezcla de juventud y veteranía, aunado a ese inquebrantable deseo en común por dar a conocer la literatura nacional, lo que cimentó una relación cordial, muy cercana, casi filial.</p>



<p>Tuve la oportunidad de visitarlo en una ocasión en su casa en Desamparados, donde a pesar de que vivía solo, lo cual le resentía un poco, siempre estuvo acompañado de sus incondicionales retoños de papel.</p>



<p>En su mesa siempre hubo espacio, no solo para mis publicaciones, sino también para las de muchos otros autores que tal vez por falta de tiempo o recursos no podían participar en algunos eventos importantes.</p>



<p>Nunca fue egoísta ni mezquino. Su principal interés, más que vender libros, era crear un frente común de apoyo y divulgación de la cultura y el talento nacional procedente de diversas zonas del país.</p>



<p>“Vea, este librito lo escribió mi nieto, se lo recomiendo, tiene una pluma muy fina”, les decía a los clientes, cuando, a lo mejor, por pena o falta de experiencia yo no hallaba qué decir y él tomaba la batuta de representante y vendedor estrella.</p>



<p>Esos deseos de servir lo motivaron para fundar en el 2015, junto con otros renombrados escritores, el Grupo de Autores Libres e Independientes de Costa Rica, desde donde bregó por abrir espacios de apoyo y promoción literaria</p>



<p>Autoproclamado como el escritor del pueblo, sus especialidades fueron la novela, los relatos de no ficción y, por supuesto, la poesía, en la que hacía constante referencia a su madre, a la vida cotidiana, así como a sus triunfos -y fracasos- amorosos.</p>



<p>Dentro de su prolífico catálogo, destacan títulos como “En nuestro mar despertaron mis sueños”, “Tatuado por el amor”, “Para que no me olvides”, “El Mar se llevó en las olas mis anhelos”, “Poesías y vivencias”, entre otras que escribió bajo ese seudónimo que lo describía a carta cabal: <em>Popolesama.</em></p>



<p>Era un enamorado de la vida y de las mujeres, que, hasta el último de sus días, fueron inspiración para escribir bellos poemas que tocaban las fibras más sensibles del lector. En sus textos, aparte de su devoción al mar, reflejaba la idiosincrasia de su tierra, su amor incondicional por la vida y cierta melancolía por los tiempos pasados.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1.jpg"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2611" style="width:656px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-768x1024.jpg 768w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-480x640.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>Cuando asistía a una feria literaria era como si emprendiera un viaje: siempre lo acompañaba una maleta cargada de libros -propios y de terceros- que vendía con tal compromiso y dedicación que parecía que todos fueran suyos.</p>



<p>Visitarlo en su stand representaba no solo la oportunidad de adquirir alguna de sus maravillosas obras, sino departir con él un rato agradable, escuchando alguna de sus múltiples y divertidas anécdotas de juventud.</p>



<p>De cuando trabajó como linotipista en el desaparecido Periódico <em>Diario de Costa Rica</em> en 1956 o cuando llevó estudios de literatura con énfasis en Poesía Lírica y Novela, en la UCR, entre muchas otras experiencias.</p>



<p>La última vez que coincidimos fue en la FILCR del 2023, en Pedregal. Me parece verlo bajándose de su Subarú Justi gris (todo un clásico) y caminar despacio hacia el salón, casi arrastrando los pies, saludando a todos a su paso.</p>



<p>Jadeando, llegaba hasta el stand donde, metódicamente, extraía los libros de la maleta y los acomodaba, cual preciado tesoro, en la mesa del stand de turno. Su rostro reflejaba alegría, humildad y orgullo por su oficio.</p>



<p>Aunque diezmado de salud en sus últimas apariciones, participar de las ferias lo llenaba de vitalidad. Con sus más de 80 años a cuestas, asistía emocionado, por más cansado o adolorido que estuviera. Era de los primeros en llegar e iniciar la faena de venta con el mismo entusiasmo de sus años mozos.</p>



<p>Desde enero pasado no lo volvería a hacer. Dios tenía otros planes para él y se nos adelantó. Me dolió en el alma la noticia, pero sé que su espíritu permanece indeleble en cada línea que escribió y en el corazón de todos los que le conocimos.</p>



<p>Querido abuelo Popo, que el recuerdo de tu madre y tu adorado mar Pacífico sigan inspirando las historias de vida eterna que ahora escribes desde un mejor lugar. Por tus enseñanzas, por tu ejemplo de entrega y amor incondicional a los tuyos y a la literatura costarricense, pero sobre todo por concederme el honor de ser tu nieto de letras… ¡gracias, mil gracias, y hasta siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/06/in-memoriam-de-rodolfo-ugalde-escritor-del-pueblo-y-abuelo-de-letras/">In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>De turistas a espías infiltrados en el Canal de Panamá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jun 2025 19:51:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[canal de panama]]></category>
		<category><![CDATA[panama]]></category>
		<category><![CDATA[turistas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Justo nos retirábamos del sitio, cuando nos percatamos de que no estábamos solos: un misterioso carro negro nos escoltaba. Desistieron de la tarea al observar que finalmente íbamos saliendo de donde nunca debimos haber entrado. ¿Quiénes eran y qué querían? Lo dejo a sus libres y más alocadas teorías.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Normalmente me considero un buen amigo de la tecnología. No suele despotricar ni renegar de su uso. Si, de una u otra forma, viene a simplificarnos la existencia, en buena hora y bienvenida sea. ¿Quién soy yo para rechazar una generosa y robótica mano amiga?</p>



<p>Pese a las teorías conspirativas que abundan en las redes sociales y en más de una cabeza paranoica, no soy muy dado a caer en la trampa de pensar de que todo avance tecnológico sea un paso más hacia la inminente destrucción de la especie humana.</p>



<p>¿O hay gente demasiado informada y no nos ha contado nada por miedo a que algún <em>Terminator</em> le recete un “hasta la vista” por sapo o, definitivamente, se tomaron muy en serio la trama del clásico ochentero de <em>La Rebelión de las Máquinas</em> y ven una amenaza latente hasta en la aspiradora automática que les limpia el piso de la casa?</p>



<p>Yo quisiera colocarme en un punto intermedio. Ni tan retrógrado ni tan inocente como para pensar que Elon Musk y Sam Altman son los nuevos paladines ad-honorem de la paz mundial. Sin embargo, debo admitir que la vez que, en mi camino hacia un recóndito destino, <em>Waze</em> me condujo hacia una calle sin salida colindante con un despeñadero, comencé a dudar de las nobles intenciones de esa y cualquier otra aplicación basada en inteligencia artificial.</p>



<p>Desde entonces, por sana cautela, no doy por cierto todo lo que me dice <em>Chat GPT</em> ni sigo todas las instrucciones que me dicta <em>Waze</em> al pie de la letra. Con este último, en ocasiones, opto por cambiar adrede sus rutas previstas, aunque eso me implique media hora más de viaje y el doble de colerones. Ya saben, todo con tal de demostrarle quién manda aquí.</p>



<p>El problema surge cuando, estando en otro país, no queda más remedio que hacer las paces y volver a confiar en el omnipotente de <em>Waze</em>. Es eso, o volver a los tiempos de mapas y puntos cardinales. Y la verdad, no tengo el tiempo ni la paciencia para estar jugando a la búsqueda del tesoro.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.24-PM.jpeg"><img decoding="async" width="1024" height="461" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.24-PM-1024x461.jpeg" alt="" class="wp-image-2595" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.24-PM-980x441.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.24-PM-480x216.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Por ende, en una reciente visita familiar a Panamá, tuve que confiar en los inapelables designios del mentado <em>Waze</em> para, en una calurosa y húmeda tarde, como las que tanto abundan por aquellos rumbos, poder ir, junto con mi papá, a visitar uno de los principales destinos turísticos del vecino del sur: el Canal de Panamá.</p>



<p>“Solo pongan Esclusas de Miraflores y llegan sin problema”, nos dijo mi cuñada, minutos antes de salir del apartamento, en Costa del Este. Tras una parada estratégica en la gasolinera para recargar de Premium (la “Super” de acá), nos enrumbamos hacia el más reciente motivo de discordia entre Estados Unidos y Panamá.</p>



<p>Todo transcurría muy bien, entre amenas conversaciones y modernos rascacielos a la vera del Corredor Sur, cuando, luego de una media hora de viaje, Waze nos anticipaba que estábamos a punto de llegar a nuestro destino final. “Mucho antes de lo esperado”, pensé. Quizá estábamos de suerte o simplemente, de milagro, no habíamos topado con tanto tráfico como el que caracteriza a la ciudad.</p>



<p>No le dimos mucha importancia y seguimos nuestro periplo, cuando nos damos cuenta de que algo no pintaba bien. La primera señal de alarma se encendió cuando vimos que, en la supuesta ruta de acceso al Canal, había un camión varado en medio de una calle rodeada de desolados y áridos parajes.</p>



<p>Si bien detrás de las mallas perimetrales se divisaban algunos de los cerca de 40 barcos cargueros que transitan a diario por el Canal, el lugar no se venía muy turístico que digamos. No había señal de visitantes ni de esclusas, mucho menos de parqueos o largas filas para entrar. ¿Será una de las ventajas de salir de paseo un lunes por la tarde?</p>



<p>De repente, <em>Waze</em> nos pide girar a la izquierda en un sector donde ni siquiera calle había y ahí fue cuando caímos en cuenta de que andábamos más perdidos que perro en misa<em>.</em> Parecía más la entrada a la casa de la Pradera y no a una de las obras de ingeniería más impresionantes del mundo.</p>



<p>Solo faltaba que se nos cruzara en el camino una Caravan negra, y como en “El Señor de los Cielos”, se bajaran un par de encapuchados con rifles semiautomáticos a secuestrarnos. Digo, conociendo la afinidad de mi papá hacia ciertas posturas fanáticas de Donald Trump, no sería nada raro que nos confundieran con espías enviados por el gobierno norteamericano a filtrar información sobre rutas furtivas para tomar por asalto militar las instalaciones canaleras.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.23-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="461" height="1024" data-id="2596" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.23-PM-461x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2596"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.25-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="461" height="1024" data-id="2597" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/WhatsApp-Image-2025-06-03-at-1.26.25-PM-461x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2597"/></a></figure>
</figure>



<p>Ignoramos el viraje hacia la izquierda y seguimos directo hasta llegar a un portón cerrado y con señales de “prohibido el paso”. Convencidos de que estábamos en terreno minado, dimos media vuelta de inmediato y, por el mismo camino, extraído de una escena de <em>Breaking Bad</em>, regresamos hasta la calle principal (o lo que parecía ser). Avanzamos unos metros hacia una aguja de ingreso, donde un oficial medio mal encarado y con sonrisa lastimera, nos invita a dirigirnos al Centro de Visitantes.</p>



<p>Sin embargo, nunca nos dijo cómo llegar y tampoco se le veían ganas de orientar a un par de turistas extraviados, así que, camino a la salida, le consultamos a otro uniformado que, a diferencia de su colega, sí nos supo explicar amablemente cuál había sido el error: “Mira, tienen que devolverse y buscar el Puente de las Américas para luego tomar la Vía Interamericana» , nos explica con su verbo rápido, de marcado acento “pana”, que nos dejó peor que al principio.</p>



<p>Aún inseguros y volviendo a confiar a ciegas en <em>Waze</em>, tomamos la ruta indicada, esperanzados de que, ahora sí, cumpliríamos nuestro cometido de llegar al Canal antes del anuncio de la finalización del cuarto juego de esclusas. Justo nos retirábamos del sitio, cuando nos percatamos de que no estábamos solos: un misterioso carro negro nos escoltaba. Desistieron de la tarea al observar que finalmente íbamos saliendo de donde nunca debimos haber entrado. ¿Quiénes eran y qué querían? Lo dejo a sus libres y más alocadas teorías.</p>



<p>Minutos más tarde ya estábamos, sanos y salvos, en zona autorizada del Canal de Panamá, no como potenciales “persons of interest”, espías de la CIA o emisarios de Trump, sino como simples y despistados turistas ticos que solamente querían ver el Canal en acción… y sobrevivir para contarlo. ¡Cómo costó!</p>



<p><em><strong>Moraleja:</strong> Si va a visitar el Canal de Panamá, ponga en Waze Centro de Visitantes de las Esclusas de Miraflores y no solamente Esclusas de Miraflores.</em></p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/06/de-turistas-a-espias-infiltrados-en-el-canal-de-panama/">De turistas a espías infiltrados en el Canal de Panamá</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Conociendo a un ídolo de infancia: ¡Sí nos simpatizas!</title>
		<link>https://analistahoy.com/2025/05/conociendo-a-un-idolo-de-infancia-si-nos-simpatizas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 23:46:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[carlos villagran]]></category>
		<category><![CDATA[chespirito]]></category>
		<category><![CDATA[comedia]]></category>
		<category><![CDATA[el chavo del ocho]]></category>
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		<category><![CDATA[quico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De verbo locuaz y punzante, no desaprovecha ocasión para dar rienda suelta a su sentido del humor, a veces blanco, como el que derrochó a lo largo de su carrera; otras veces, como buen comediante mexicano, un poco más oscuro y ácido, el cual demostró al referirse a su mamá, doña Florinda, a quien, en sus propias palabras, la velan cada que se duerme. (cruel pero fino)</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por dicha no me acusó con su mamá, ni me recetó una trompada como las que, enojado, le propinaba al Chavo. Por el contrario, andaba alegre y de buenas; quizás venía de jugar con su pelota cuadrada o le habían regalado cinco pesos para que se comprara una paleta o un globo.</p>



<p>Lo cierto es que me cayó demasiado bien. Amable, sonriente, espontáneo, un tipo muy pura vida. Pese a ser considerado un niño consentido, llorón y un tanto presumido, ese día fue humilde y accesible, riendo, vacilando y hasta compartiendo infidencias del programa que lo catapultó al éxito mundial.</p>



<p>Si, como yo, usted es un fan asiduo del Chavo del Ocho, de fijo sabe de quién le estoy hablando. Así es, del querido y popular Kiko, interpretado por otro súper comediante y actor, Carlos Villagrán Eslava.</p>



<p>Vino a Costa Rica, invitado por la organización de un reconocido evento <em>geek</em>, y en la víspera, durante su gira de medios, hizo una parada estratégica en el programa Pelando el Ojo, de Radio Monumental, donde mis compañeros y yo tuvimos la valiosa oportunidad de conocerlo y, de paso, cumplir un sueño de infancia.</p>



<p>Lo había visto muchas veces pantalla de por medio. Primero, en aquellas nostálgicas tardes de leche y galletas, después de la escuela, frente al televisor rojo de perilla de mi casa, o más recientemente, ya adulto, por YouTube o ViX, donde se encuentran las afamadas series del universo de Chespirito.</p>



<p>Para serles sincero, siempre había soñado con algún día estar en el Foro 2 de Televisa San Ángel, sede de la icónica vecindad, o, al menos, ver en persona a alguien del elenco (a algunos de mis compañeros ya se les había cumplido el deseo cuando -¡vaya envidia!- compartieron con el ya fallecido Roberto Gómez Bolaños)</p>



<p>Lo primero no ha sido posible -por el momento &#8211; pero lo segundo, por fortuna, se me cumplió el pasado viernes, cuando tuve el privilegio de conocer a mi personaje favorito después de don Ramón.</p>



<p>Pese a la mala fama de altivo y arrogante que algunos le han querido endilgar, la verdad es que, no más llegando, se encargó de derribar todos los prejuicios con su sonrisa, amabilidad y don de gentes. Don Carlos se portó a la altura, saludando y conversando con todo aquel que se le cruzara en el camino.</p>



<p>A nadie le recetó su icónico “no me simpatizas” ni su no menos recordado “chusma, chusma”, sino más bien repartió apretones de mano y abrazos por doquier, al mejor estilo de Chavo y Kiko en el capítulo de la cena de Navidad</p>



<p>Durante los más de 30 minutos de entrevista (al principio pensamos que, a lo sumo, serían unos 15), hizo gala de su lucidez, brillante sentido del humor, y esa capacidad envidiable de sacar chistes al vuelo de cuánto comentario o pregunta le hagan en el momento, una virtud reservada para los grandes maestros de la comedia.</p>



<p>Si bien hace un par de años años dejó de interpretar al personaje que lo lanzaría a la fama, aún gusta complacer al público con algunos de sus típicos gestos, dichos y diálogos (que nos sabemos de memoria y siguen haciéndonos reír) y hasta esa graciosa forma destramada de pararse con los pies doblados hacia adentro.</p>


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<figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/05/kiko-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/05/kiko-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2587" style="width:615px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/05/kiko-2-1024x1024.jpg 1024w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/05/kiko-2-980x980.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/05/kiko-2-480x480.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>Demostró que no es casualidad que el gran Chespirito se haya fijado en él y lo haya integrado al más virtuoso elenco de la comedia televisiva de la segunda mitad del siglo pasado. Extrovertido, ocurrente, con una chispa humorística inalterable que muchos en el gremio nos desearíamos. Afirma estar un poco sordo, pero eso no le impide seguir siendo igual o más chistoso que en sus mejores tiempos dorados, allá por las décadas de los 70 y 80.</p>



<p>De verbo locuaz y punzante, no desaprovecha ocasión para dar rienda suelta a su sentido del humor, a veces blanco, como el que derrochó a lo largo de su carrera; otras veces, como buen comediante mexicano, un poco más oscuro y ácido, el cual demostró al referirse a su mamá, doña Florinda, a quien, en sus propias palabras, la velan cada que se duerme. (cruel pero fino)</p>



<p>Nos reveló jugosas anécdotas del programa como el miembro de elenco más quejoso, los ataques de risa de los camarógrafos y que los diálogos se los aprendían de memoria de principio a fin y por eso todo transcurría de forma tan natural y fluida durante las grabaciones.</p>



<p>Si quiere repasar estas y otras vivencias le invitamos a ver la entrevista que le hicimos en Pelando el Ojo, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=rhRQhDMu6Kw&amp;t=1927s" title="">disponible en YouTube</a> y que -a hoy- ya suma más de 19 mil visualizaciones. Ese día casi todo el elenco en pleno se dio cita puntualmente para conocer al intérprete del Sabandija y el Cuajinais, el enemigo número uno del Chapulín Colorado.</p>



<p>Y no era para menos. Habíamos crecido viendo El Chavo del Ocho y, no solo como humoristas, sino también como fieles seguidores de Chespirito, no podíamos dejar pasar la oportunidad de oro (de esas que son una vez en la vida) de saludar, admirar y agradecer a un ídolo de nuestra infancia por tantas risas y bellos momentos. En nombre de mis compañeros, me atrevo a decir que ese día nuestro niño interior fue feliz, muy feliz.</p>



<p>Pese a los nervios por estar frente a una leyenda viva de la televisión internacional, pudimos hacerle preguntas sobre su vida y obra. En mi caso y quizá intuyendo mi fiel devoción hacia El Chavo, el director del programa, Norval Calvo, me hizo pasar a cabina para formularle una pregunta al invitado, pese a que ese día no me correspondía participar ni tampoco iba muy preparado.</p>



<p>A través de mi personaje “Fosforito”, le consulté sobre la proyección internacional del programa y los años de vigencia entre los fans de Costa Rica y el mundo. De la emoción que sentía no recuerdo exactamente qué me respondió, pero, a grandes rasgos, sí admitió lo que todos sospechábamos desde un principio: que el enorme éxito del programa nunca lo imaginaron y aún hoy les cuesta dimensionar que haya hasta una versión de Kiko hablando coreano.</p>



<p>Al finalizar, se despidió afectuosamente de nosotros, no sin antes posar para una foto grupal y tomarse otras fotos individuales con cada una de las más de 20 personas presentes. Un recuerdo que, sin duda, atesoraremos por siempre.</p>



<p>Como si fuera poco, antes de regresar al hotel y pese al cansancio de una extenuante jornada de entrevistas, reservó unos minutos adicionales para saludar a algunos fans que, entre aplausos y vítores, lo aclamaban en las afueras de la radio. Sabe que, sin ellos, no sería nadie y por eso los complace y reitera su eterno agradecimiento.</p>



<p>Pareciera como que, en cada acto o palabra, honrara el estribillo de aquella pegajosa canción que bailaba junto a la Popis, Ñoño, La Chilindrina y el Chavo y que rezaba “mañana viejo serás, viejo serás, viejo serás, a menos que con afán, que con afán conserves tus inquietudes y así nunca envejecerás” (doble puntaje si lo leyó cantado).</p>



<p>Sin duda, el gran Carlos Villagrán “Pirolo” lo ha logrado con creces. Un niño con traje de marinerito frente a las cámaras y todo un caballero y maestro de la comedia detrás de ellas. Si serás, si serás… un genio. Definitivamente… ¡sí nos simpatizas!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/05/conociendo-a-un-idolo-de-infancia-si-nos-simpatizas/">Conociendo a un ídolo de infancia: ¡Sí nos simpatizas!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>En condominio, sí, pero sin agua y añejos</title>
		<link>https://analistahoy.com/2025/03/en-condominio-si-pero-sin-agua-y-anejos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Mar 2025 18:28:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[condominio]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[servicios básicos]]></category>
		<category><![CDATA[sin agua]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo peor de todo era salir del apartamento y ver cómo todos andábamos en las mismas. Añejos y en harapos viejos. Como en los mejores tiempos de pandemia pero sin el bicho merodeando. Ante la falta de baño, entonces, nos mirábamos con desconfianza, de larguito y aguantando la respiración.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Quien diga que vivir en torre es el paraíso azucarado… o nunca ha vivido en una o simplemente está viendo muchos videos de millonarios en <em>pent house</em>.</p>



<p>No digo que tenga sus ventajas como la seguridad, las amenidades y la tranquilidad de no escuchar vendedores ambulantes tocando el portón cada cinco minutos, pero lo cierto es que los que vivimos en las alturas no estamos exentos de chascos iguales o peores que los que viven a ras del suelo.</p>



<p>Lo comprobé hace poco, cuando primero, nos dejaron poco más de medio día sin luz, por un mantenimiento preventivo del <em>breaker</em>, y, a la semana, fue el turno del agua, de la que no vimos una gota durante poco más de 24 horas, a causa de una “reventadura bastante importante en la tubería principal de agua potable”, en palabras de la propia administración.</p>



<p>¡Ni modo! Pasa en las mejores familias… y condominios. Si bien lo primero no fue tan complicado y lo resolví yéndome a trabajar al salón multiuso, donde, de paso, aproveché para conocer a la nueva vecina, lo cual ya es todo un logro para la mayoría de “asociales” que pululamos por estos espigados rumbos, lo segundo sí fue más complejo para todos los que acostumbramos bañarnos a diario.</p>



<p>Cuando al segundo día en la mañana vi a un vecino, balde en mano, salir a recoger agua de la piscina, me sentí literalmente, como en la vecindad del Chavo del 8, con todo y doña Florinda mandando a Kiko donde los vecinos a acarrear agua en coloridas cubetas.</p>



<p>¿Se acuerdan de ese capítulo? Donde todo el asunto se descontrola cuando terminan enfrascados en una cruenta y húmeda batalla campal a punta de cubetazos de agua. ¡Buenísimo y está disponible en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LZUqTkapOLI">YouTube</a>! Con el perdón del comediante mexicano Carlos Ballarta, quien critica que los latinos estemos conformados por 70% de agua, 15% de catolicismo y 15% de referencias de Chespirito, la verdad es que no encontré mejor metáfora para explicar lo ocurrido durante esos aciagos y secos días.</p>



<p>De repente, todos, sin distingo de piso, edad o nivel de fobia acuática, nos vimos en el dilema de si el agua recogida en la víspera la usábamos para lavarse uno o los platos de uno. O si, más bien, la echábamos al inodoro para poder jalar la cadena y deshacernos de esa colección de desechos fisiológicos acumulados como guaro de contrabando en fermentación.</p>



<p>Afortunadamente, a las primeras horas del segundo día y de manera previsora, la administración del condominio habilitó una serie de depósitos en el sótano y repartió botellas de agua potable que fueron más apetecidas que cerveza en tope de verano en Guanacaste. Con solo decirles que cuando yo bajé por la mía, minutos después de haber visto el mensaje en <em>WhatsApp</em>, ya no quedaba ni una sola y tuve que esperarme hasta la segunda provisión, que acá sigo esperando.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-07-at-8.55.21-AM-scaled.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-07-at-8.55.21-AM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2577" style="width:430px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>¡Diay sí! No tuve más que administrar sabiamente, como en tiempos de guerra, la poca agua recolectada en ollas y picheles. A ratos no sabía si estaba en La Franja de Gaza o en el Donbás ucraniano esquivando los misiles de Putin. “Aquí estoy como en albergue de refugiados”, escribí por el chat de la familia, junto a una foto de mis depósitos artesanales de agua.</p>



<p>Lo peor de todo era salir del apartamento y ver cómo todos andábamos en las mismas. Añejos y en harapos viejos. Como en los mejores tiempos de pandemia pero sin el bicho merodeando. Ante la falta de baño, entonces, nos mirábamos con desconfianza, de larguito y aguantando la respiración. Por suerte no hubo una desbandada masiva y simultánea de vecinos en desesperada búsqueda de agua, porque si no nos mataba la claustrofobia en el elevador, de fijo lo hacía el tufo colectivo a “joco”.</p>



<p>Y más si, como yo, acumulaban una clase de baile y una sesión de pesas seguidas sin haber pasado por la ducha, lo cual, probablemente despertó las sospechas de una vecina, quien al verme regresar muy lirondo -y hediondo- del gimnasio, sutilmente me preguntó que cómo iba a hacer. “Diay, me quedaré así hasta nuevo aviso”, le respondí, provocándole más repulsión que gracia.</p>



<p>Igual, tampoco era que me molestara demasiado. Salir de la rutina del baño nuestro de cada día no es del todo malo y, aparte, vivo solo, por lo que no había riesgo de incordiar a nadie con mis aromas acumulados de gallo viejo (con el ala mata). Es que era eso o someterse a un baño estilo aviador (solo las alas y el motor) y, la verdad, a estas alturas, ya no tenía suficiente agua ni ganas de someterme a tan poco “aestethic” ritual de emergencia.</p>



<p>A modo de consuelo y para calmar la conciencia, de repente me invadió un conveniente sentido conservacionista y me dije que ese sería mi sacrificio personal en pro del ambiente y nuestros limitadores recursos naturales, aunque más de uno pensara que lo que me invadió fue el síndrome del francés añejo… y no me refiero al pan. &nbsp;</p>



<p>Por ende, empecé a dosificar la poca agua que me quedaba, priorizando, en orden de importancia, la hidratación, los dientes, los platos (perdonen, pero, al igual que mi abuela, no soporto ver platos sucios acumulados) y el inodoro. Todo lo demás podía esperar. El problema es que a veces se me olvidaba y, al terminar de lavarme los dientes, botaba el agua restante y, aunque fuera media taza, en virtud de las circunstancias, dolía bastante semejante despiste.</p>



<p>Definitivamente, nadie sabe lo que tiene hasta que le cortan el agua. Damos por sentada su existencia con solo abrir el tubo, pero nunca sabemos si esa ración será la última, ya sea porque nos la corten o porque ya no estemos. ¡A agradecer y cuidar más el preciado líquido!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/03/en-condominio-si-pero-sin-agua-y-anejos/">En condominio, sí, pero sin agua y añejos</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Desde su rincón celestial, un ángel dorado nos cuida</title>
		<link>https://analistahoy.com/2025/01/desde-su-rincon-celestial-un-angel-dorado-nos-cuida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jan 2025 23:46:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[abuela]]></category>
		<category><![CDATA[guanacaste]]></category>
		<category><![CDATA[homenaje póstumo]]></category>
		<category><![CDATA[pozo azul]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ella quiso que ni siquiera su muerte fuera motivo de molestia. En su inmensa bondad y fiel a su maternal costumbre de importunar lo menos posible, se esperó hasta la entrada en vigor del seguro familiar adquirido previsoramente por mi madre meses atrás para, ahora sí, dar su último respiro. Quizás esa fue la principal [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Ella quiso que ni siquiera su muerte fuera motivo de molestia. En su inmensa bondad y fiel a su maternal costumbre de importunar lo menos posible, se esperó hasta la entrada en vigor del seguro familiar adquirido previsoramente por mi madre meses atrás para, ahora sí, dar su último respiro.</p>



<p>Quizás esa fue la principal razón por la que, luchadora que es y a contrapelo de los más sombríos pronósticos médicos que anticipaban el doloroso desenlace desde mediados del año pasado, se esperó hasta esa triste mañana de principios de diciembre para despedirse de este mundo.</p>



<p>Fue eso o quizás, simplemente, no quería marcharse hasta no tener garantía de la resolución de algunos asuntos familiares pendientes y que, nosotros, los que le sobrevivimos, le concediéramos el permiso y libertad para irse tranquila y en paz, con la promesa de que todo estaría bien en su ausencia.</p>



<p>Fiel a su costumbre de aleccionar en cada acto o palabra, nos enseñó que dejar ir o soltar es también un acto de amor y parte consustancial de esta vida impermanente en la que estamos inmersos. Ese fue el eslabón final de una larga cadena de valiosas enseñanzas que nos heredó la abuela, la madre, la amiga, la empresaria, la líder comunal, entre muchos otros roles más que desempeñó doña María Luisa Barahona Torres con integridad y entereza.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2524" style="width:451px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>En sus múltiples facetas siempre se distinguió por ser una mujer de hierro, una todo terreno, de carácter fuerte, pero espíritu noble y desprendido, que desconocía el significado de la frase “no puedo” y cuya mayor satisfacción era el servicio desinteresado hacia los demás.</p>



<p>Con la misma determinación que, siendo una niña a la que apodaban “Tija”, caminaba bajo un sol abrazador en busca de agua de pozo… así fue avanzando por la vida, superando obstáculos y pruebas, primero en su natal Zagala Vieja, y luego, años más tarde, en su amado Pozo Azul de Abangares, pueblo del cual ni la muerte pudo separarla.</p>



<p>Ahí no solo crio con esmero y dedicación, junto a mi abuelo Sabino, una familia de siete hijos, sino también, contra todos los pronósticos y machismos de la época, se consolidó como una mujer “empunchada”, valiente, visionaria, amorosa, solidaria y emprendedora por naturaleza.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/20220118_160348-1-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/20220118_160348-1-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2544" style="width:374px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>En su historial sobresalen varios hitos: la primera en manejar carro en el pueblo, la mejor vendedora de ropa por catálogo del negocio de mi tía, y de las pocas personas de la zona que, a sus casi 70 años, completó con honores la primaria, demostrando no solo una asombrosa habilidad para los números, sino también -y he ahí otra de sus enseñanzas de vida- que nunca es tarde para alcanzar los sueños.</p>



<p>¿Qué no hizo mi abuela para ayudar con la manutención del hogar y sacar adelante a sus hijos y a su pueblo? Vendió huevos, leche, queso, frutas, entre otros productos; crío animales de granja (gallinas ponedoras, vacas y cerdos); comercializó ropa importada, hizo rifas&#8230; Y todo ello, sin descuidar sus labores domésticas, ni sus obligaciones en la iglesia local, de donde era asidua colaboradora. En definitiva, como la definió acertadamente mi papá, una mujer adelantada a su época.</p>



<p>Cierro los ojos y me parece verla, a las 6 de la mañana de un domingo, dando vueltas en la cocina, preparando los pedidos del día (la leche de Claudio, el queso de Ana…), mientras con una mano atendía el teléfono (“¿Ya me tiene la plata para pasar ahora más tarde?”) y con la otra ponía a cocinar las chorreadas o el pinto a la espera de que llegaran los primeros comensales que, a esa hora, aún dormíamos plácidamente, escuchando a lo lejos los trastes y la dulce voz de la abuela.</p>



<p>En medio de su trajín diario que se extendía hasta entrada la noche, siempre encontraba tiempo para chinear a sus “pollitos” (más de 20 nietos y 10 bisnietos) quienes, en su mayoría, los fines de semana o en tiempo de vacaciones, llegábamos sin falta a visitarla y dejarnos consentir.</p>



<p>Desde días antes se preparaba para tener todo a punto: que los frijoles para el caldito de Julián, que los platanitos para su “peluchita” (mi hermana María Laura), que el queso frito para los de Moma. Todo sazonado con los mejores ingredientes naturales y ese inigualable amor de abuela que hacía que todo lo que saliera de esa cocina de leña nos supiera a gloria.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.20.23-PM-2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="1281" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.20.23-PM-2-edited-1.jpeg" alt="" class="wp-image-2542" style="width:331px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.20.23-PM-2-edited-1.jpeg 720w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.20.23-PM-2-edited-1-480x854.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 720px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>La comida era de uno de sus lenguajes preferidos del amor. A mí me lo demostró cuando, con meses de nacido, en mi primera visita al pueblo, tenía a mi mamá al borde de la locura de tanto llorar y mi abuela, en una mezcla de intuición y sabiduría, dedujo que el berrinche era de hambre y me recetó un chupón de leche tibia que me mandó a dormir como por cuatro horas y… “santo remedio”.</p>



<p>Hasta la fecha, la leche al pie de la vaca (sin preservantes y con nata incluida) sigue siendo de mis favoritas y mi abuela lo sabía, por lo cual, incluso pocos meses antes de morir, aún me enviaba, junto con los plátanos, los aguacates y el queso de rigor, la respectiva botella plástica de dos litros de Coca Cola, llena de esa sabrosa y espumante bebida. “Para mi nieto ternerito”, decía orgullosa. Cómo olvidar también su famoso pollo con verduras, sus sopas de ayote tierno, sus huevos fritos al comal a dos vueltas y el cremoso atole de chocolate para antes de dormir. Legítimos manjares de dioses.</p>



<p>¡Ay tantas comidas, tantos gratos recuerdos y tan poco espacio para describirlos! Las fiestas de fin de año con pierna de cerdo y lomo relleno, los juegos de pólvora a la media noche del 1 de enero, las idas al río, las mejengas en la plaza, las acampadas en la finca… todos matizados con el ambiente único y afecto inconfundible de los paseos a la casa de la abuela María Luisa.</p>



<p>Cada uno de los primos tendrá sus momentos favoritos (los regaños de la abuela por estar desvelados jugando hasta altas horas de la noche o amanecer todos como sardinas, tirados en el piso del cuarto), pero yo particularmente atesoro con especial afecto, cuando, en años más recientes, me le acostaba en “el rincón de la abuela” (su cama) a ver tele, mientras compartíamos alguna golosina que le “robaba” del frasco gigante de las provisiones; cuando ya me retiraba de su habitación me gustaba atisbarla con frecuencia desde afuera de la ventana y preguntarle si estaba bien o se le ofrecía algo.</p>



<p>¿Tiene hambre, abuela? “No, no tene”, me respondía en tono chineado y a lo mejor deseando comer, la pobre. “Vaya coma usted que ya es tarde”, me decía. Y al rato, la escuchaba llamando a la empleada de turno para que me sirviera “el bocadito.” “Fíjese a ver si hay aguacate maduro y le da uno porque a él le gusta”, la instruía, reflejando ese arraigado don de mando que la distinguía y que, en más de una ocasión, me valió una regañada por no recordar los diez favores que me pidió en cuestión de un minuto. “¡Ay mi amor, ese no es!”, me reprendió por despistado cuando en lugar del balde rojo del alimento de las gallinas le llevé la palangana del queso.</p>



<p>Pero ella, como buena abuela, nos quería a todos por igual, con nuestras virtudes y defectos. ¡Cuánto orgullo le producían nuestros logros y cuánta angustia nuestras preocupaciones! Lo primero lo propalaba feliz y contenta entre propios y extraños y lo segundo lo meditaba en silencio a la luz de una vela y elevando una plegaria a Dios por medio de la Virgen del Carmen, a la espera de una pronta y certera resolución (ella tenía comunicación directa y sin escalas con el de arriba).</p>



<p>Más de una vez la sorprendíamos desvelada pensando en la aflicción o necesidad de algún hijo, nieto o conocido, sin importar si fuera un asunto mayúsculo o simple nimiedad. ¿Será que Danielita se acostó sin comer? ¿Dónde estará esa camisa que Jose no encuentra?… Y así se pasaba la noche rumiando y resolviendo penas ajenas. El bienestar de sus seres queridos siempre se impuso al suyo propio.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM-1-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="2534" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM-1-1.jpeg" alt="" class="wp-image-2534" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM-1-1.jpeg 768w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-25-at-3.23.28-PM-1-1-480x640.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/20220118_160012-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" data-id="2532" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/20220118_160012-576x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2532"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-09-at-6.02.44-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="576" height="1024" data-id="2548" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-09-at-6.02.44-PM-576x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2548" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-09-at-6.02.44-PM-576x1024.jpeg 576w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/01/WhatsApp-Image-2025-01-09-at-6.02.44-PM-480x853.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 576px, 100vw" /></a></figure>
</figure>



<p>¡Oh mi abuela, dentro de un saco!”, como decía en tono jocoso, aludiendo a una de sus frases favoritas, junto con otras más serias y profundas (“Yo me arreglo y me maquillo para mí” o como cuando le dijo a mi abuelo que él mandaba en la relación hasta que ella se lo permitiera), que evidenciaban el talante de una mujer plantada, inteligente, de carácter fuerte, pero con un corazón henchido de nobleza, amor, solidaridad y sentido del humor.</p>



<p>Así fue mi querida abuelita, doña María Luisa Barahona Torres. Físicamente ya no está con nosotros, pero está más viva que nunca en la mente y corazón de sus seres queridos, quienes ahora estamos llamados a honrar su valioso legado.</p>



<p>Ella para nosotros no ha muerto. Por mi parte, la sigo viendo en mis dulces sueños, en el sol que calienta estas tardes de verano (a mi abuela paterna la siento en el viento); en la mirada y consejos de mi mamá, quien veló estoicamente por ella hasta su último día; en el carácter de mi hermana; en la comida que me mandó mi prima Andrea en la fiesta de primos de diciembre y hasta en la luz de la vela que me acompaña mientras escribo estas líneas, acatando la voluntad manifestada en su recuerdo de novenario.</p>



<p>“Enciende esta velita y eleva una plegaria. Desde el cielo, el recuerdo y las oraciones de tu abuelita te seguirán acompañando”, reza la frase que aparece junto a una abuela bella, coqueta y sonriente. Que así sea y te agradezco por darme la fortaleza para finalizar estas líneas y por enjugarme las lágrimas que derramé mientras las escribía.</p>



<p>Vuelta alto y descanza en paz, abuela. Desde ese mejor lugar en el que ahora te encuentras (tu rincón celestial), extiende tus alas de ángel dorado para cuidarnos hasta el día que nos volvamos a encontrar. Gracias por tanto. ¡Te amamos!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/01/desde-su-rincon-celestial-un-angel-dorado-nos-cuida/">Desde su rincón celestial, un ángel dorado nos cuida</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Mis caminatas navideñas: Recargando energías de cara al 2025</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Dec 2024 04:27:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[año nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[caminatas]]></category>
		<category><![CDATA[ejercicio]]></category>
		<category><![CDATA[fin de año]]></category>
		<category><![CDATA[guatemala]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La oportunidad perfecta para recargar energías, sometiéndose a un profundo y necesario ejercicio de introspección que nos obliga a conectar con nosotros mismos y nuestro entorno, enfocándonos en el momento presente, en lo que está ocurriendo aquí y ahora, lejos de los errores pasados y las angustias futuras.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/12/mis-caminatas-navidenas-reconectando-con-lo-esencial-de-cara-al-2025/">Mis caminatas navideñas: Recargando energías de cara al 2025</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>De tanto salir a caminar en Guatemala, pude conocer a Santa Claus. Es muy diferente a como me lo imaginaba. Alto, muy alto (de más de dos metros), con menos panza de lo habitual y unos ojos chispeantes azul cielo que yacen tras el aro dorado de unos lentes de abuelito.</p>



<p>Con una mano extendida en el aire y la otra sosteniendo una lámpara antigua, saluda feliz a mi paso por su lujosa residencia, ubicada, no en el Polo Norte, sino a miles de kilómetros de ahí, en una zona un poco menos fría, sin nieve y rodeada de verdes montañas, llamada Fraijanes, a unos 45 minutos de la capital de mi querida segunda patria.</p>



<p>Detrás de Santa, me mira fijamente desde la ventana, cual celoso vigilante, un tierno perro de peluche con cuernos de reno, y, frente a él, en la acerca contraria, un pequeño y sonriente muñeco de nieve, cómodamente asentado en la base de un pinabete, también es testigo de mi acelerado caminar por sus dominios.</p>



<p>Ellos, junto a algunos elfos, venados y Reyes Magos, son parte de los nuevos amigos de temporada que he podido conocer durante mis reparadoras caminatas matutinas (y a veces vespertinas) por los alrededores de nuestro condominio en Guatemala, el cual, por estas fechas, luce altivo sus mejores galas navideñas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-2-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="461" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-2-1-1024x461.jpeg" alt="" class="wp-image-2505" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-2-1-980x441.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-2-1-480x216.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Coronas, luces tintineantes, árboles decorados, renos, esferas gigantes e inflables luminosos que durante el día descansan y en la noche cobran vida, son parte del mágico paisaje multicolor que engalana el Residencial Colinas de Castel, nuestro hogar en Guatemala desde hace más de 15 años.</p>



<p>Ubicado en el kilómetro 19.5 de carretera a El Salvador, es una zona exclusiva y tranquila, rodeada de potreros y cafetales, cada vez más venidos a menos a causa del acelerado proceso de gentrificación experimentado en los últimos años. Afortunadamente aún sobreviven sus montañas circundantes, tapizadas de amplios follajes de árboles que alegran y enverdecen un ambiente que combina lo mejor de la vida urbana con el encanto de la naturaleza.</p>



<p>Y para alguien con una profunda conexión con la montaña, surgida a partir de mis constantes viajes de infancia a Guanacaste, el lugar constituye el escenario ideal para, como dicta la tradición decembrina, salir a caminar, respirar aire puro y disfrutar de ese ambiente tan limpio, natural y <em>aesthetic</em> (para usar una palabreja de moda) que caracteriza a nuestro acogedor y campestre hogar chapín.</p>



<p>Esta vez no ha sido la excepción. Solo o acompañado de mis familiares o de mi sobrina perruna, <em>Nala</em>, he estado haciendo con frecuencia mis acostumbrados recorridos a pie por el barrio con el objetivo, no solo de bajar las revoluciones propias de esta ajetreada época decembrina, sino también los kilitos de más que solemos ganar a punta de tamales, pavo, pierna de cerdo, galletitas y cuanto antojo navideño, dulce o salado, se nos atraviese en el camino… o en el menú.</p>



<p>A falta de gimnasio (o la pereza de trasladarse a alguno cercano) no queda más que ingeniárselas para mantenerse activo con el ejercicio, un hábito que mucho me ha costado fortalecer a lo largo del año como para venir a abandonarlo en las postrimerías del calendario.</p>



<p>Y menos si es en un sitio que motiva a calzarse los tenis y disponerse a explorar los senderos, parques infantiles y áreas verdes de un residencial conformado por 150 casas de ladrillo que, a través de ese característico color naranja, transmiten elegancia, sobriedad y exclusividad (más de una me recuerda a la de la película <em>Mi Pobre Angelito</em>).</p>



<p>Como es usual en este tipo de condominios, cuesta ver señales de civilización. Para serles sinceros, de no ser por los oficiales de seguridad haciendo rondas, el personal de mantenimiento y los vehículos estacionados en los garajes, a ratos pareciera una especie de barrio fantasma, con muchas casas desocupadas o cuyos habitantes no se distinguen por sus dotes de sociabilidad. Como diría mi abuela: “Cada uno en su casa y Dios en la de todos.”</p>



<p>Tal vez sea por la época, en la que muchos viajan fuera del país o se quedan en casa compartiendo en familia o viendo películas, lo cierto es que el poco movimiento humano fomenta esa paz y serenidad que invita no solo a refrescarse la vista con las viviendas de coloridos jardines, amplios ventanales, pérgolas amuebladas y demás finos acabados, sino también (y he ahí lo más valioso de todo), revitalizar la triada sagrada del cuerpo, mente y espíritu.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-1-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="461" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-1-1-1024x461.jpeg" alt="" class="wp-image-2503" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-1-1-980x441.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/foto-1-1-480x216.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>La oportunidad perfecta para recargar energías, sometiéndose a un profundo y necesario ejercicio de introspección que nos obliga a conectar con nosotros mismos y nuestro entorno, enfocándonos en el momento presente, en lo que está ocurriendo aquí y ahora, lejos de los errores pasados y las angustias futuras.</p>



<p>Los niños que juegan fútbol, las muchachas que sacan el perro a pasear, los jardineros que limpian las zonas verdes, el señor que corre por las alamedas, la mariposa que vuela agitada en busca de una nueva flor para polinizar o el melodioso cántico de las aves migratorias…</p>



<p>Todo eso, junto con mis nuevos amigos navideños, ha sido parte de mis caminatas navideñas por el residencial. ¿Qué me encontraré mañana? Eso está por verse. ¿Qué nos traerá el otro viaje que iniciaremos a partir del 1 de enero? También habrá que averiguarlo. Solo transitando por él, con renovados bríos, fe y esperanza, pero sobre todo mucha atención y conciencia plenas, podremos llegar a descubrirlo y sacarle el máximo provecho.</p>



<p>Que el viaje del nuevo año esté lleno de salud, amor, trabajo, prosperidad y caminatas al aire libre para reconectar con lo esencial y seguir avanzando… ¡Feliz y Venturoso 2025!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/12/mis-caminatas-navidenas-reconectando-con-lo-esencial-de-cara-al-2025/">Mis caminatas navideñas: Recargando energías de cara al 2025</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2024 21:44:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[año nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[feliz navidad]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>
		<category><![CDATA[navidad 2024]]></category>
		<category><![CDATA[opinion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¡Imposible quedarle bien a todos! Mejor administremos bien nuestras fuerzas y energías, eligiendo sabiamente con quién, dónde y cómo queremos pasar el tiempo.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/11/volvamos-a-lo-esencial-feliz-y-desacelerada-navidad/">Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Entrados en el mes de noviembre, ahora sí ya tienen mi permiso. Después de mi último descargo sobre las celebraciones anticipadas de Navidad, creo que ahora sí es momento oportuno, razonable y prudente para iniciar oficialmente la temporada 2024.</p>



<p>De la forma que usted quiera hacerlo: decorando su casa, comiendo tamales o derrochando por adelantado el aguinaldo. Allá cada quien con sus gustos y gastos. Yo, por mi parte, no lo hago con ninguno de los anteriores (al menos no de momento) y opto por dar por inaugurada la época con la más solitaria y sui géneris de las actividades: escribiendo estas modestas líneas con olor a ciprés, mientras escucho villancicos de fondo y… ¡nada más! Porque ni el sol ni los vientos alisios dan aún señales de vida.</p>



<p>Pero si no las escribo ahorita, es probable que ya no lo haga, en virtud de la seguidilla de compromisos que está a punto de engullirnos inexorablemente. Así que, antes de tener que escribir sobre la cuesta de enero y la campaña electoral del 2026, prefiero adelantarme y honrar mi respectiva reflexión de temporada con suficiente antelación, antes que los tamales, el rompope y “La Navidad sin Ti” afecten las neuronas y lucidez mental que demandan el noble acto de la escritura. Así que mejor agarro al reno por los cuernos y ponemos manos a la obra… y al teclado.</p>



<p>Lo que voy a decir es una verdad de Perogrullo, pero no por eso me deja de sorprender. Navidad es la época que más esperamos a lo largo del año y la que más rápido se nos va. Algo así como las hojas de plátano en el Mercado o las cervezas en la fiesta del trabajo. Un día estamos viendo El Chinamo, entre risas y chinaokes, y en un pestañeo, con rostro adusto, sufriendo la Pasión de Cristo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-2471" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-980x735.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-480x360.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Quizás, por eso, mi hermana, previsora que es, no había terminado de quitarse su disfraz de Halloween, cuando al día siguiente, 1 de noviembre, ya estaba desempolvando los tiliches navideños y, a hoy, lo único que le falta son los regalos debajo del árbol para tener el apartamento como portada de la revista <em>Hola</em>. Yo mientras tanto, casual, en pijama y aún con las calabazas en la sala, escribiendo mis pendejadas, como dirían los mexicanos.</p>



<p> Sin duda es un claro ejemplo de lo que todos deberíamos acometer en estas fechas (en noviembre, por supuesto, no en agosto ni en septiembre), porque, para nadie es un secreto que, entre más nos adentramos en la recta final del año, más cuesta sacar el tiempo y paciencia para sentarse como pastor en el portal a desenredar las lucecitas, “chainear” las figuritas, armar el arbolito y colgar las bolitas multicolores.</p>



<p>Si no lo hace con tiempo (para los más extremistas, mínimo los primeros días de diciembre) no se extrañe si se ve el 23 de diciembre a las 3 de la mañana buscando el cascanueces que le regaló la suegra o pegándole un brazo a San José con goma loca.</p>



<p>Digamos que nada de lo anterior sucede y logra sobrevivir con decoro y sin despeinarse a la homérica decorada. En ese caso, bien por usted y le felicito. Pero, ¡suave un toque! Tampoco me arroje las campanas de Belén al vuelo. Aparte de que no queremos más adornos rotos, apenas ha cumplido con una pírrica parte del pletórico non-stop de otros compromisos que supone tan linda y desgastante temporada.</p>



<p>Vienen la tamaleada (si es que los hace y no los compra en el Auto Mercado), la compra de regalos, los preparativos de la cena de Navidad, el amigo Secreto y demás eventos decembrinos. De repente, cuando nos damos cuenta, tenemos a nuestro Google Calendar haciéndole competencia al arbolito, lleno de colores por doquier, procurando el milagro de acoplar una infinidad de actividades en limitados e inelásticos espacios temporales de 24 horas (pucha, ¿por qué la Tierra no tarda más en dar una vuelta sobre su propio eje?).</p>



<p>El otro día que, entre los compas de la mejenga, tratábamos de ponernos de acuerdo cuándo hacer la fiesta, lo único que logramos acordar fue que no había acuerdo y que, por lo tanto, se iba a tomar la salomónica decisión de asignar unilateralmente una fecha, hora y lugar… y el que puede llegar, bien y el que no… ¡salado! En el fútbol, como en la democracia, deben regir las mayorías, de lo contario celebraríamos la Navidad allá por el solsticio de verano del 2050, por la tarde… y así, qué chiste.</p>



<p>Todavía si fuera cierto aquello de que en diciembre todos los días son viernes y ninguno lunes, pero como no deja de ser una frase cajonera para justificar los excesos de la época, tampoco le hagamos mucho caso. Ni somos carajillos de 18 como para dormir solo tres horas y ser personas relativamente funcionales al día siguiente, y tampoco podemos poner en pausa nuestras obligaciones regulares, esperando a que Santa y sus duendes trabajen y estudien por nosotros.   </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-2469" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-980x653.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-480x320.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Así las cosas, considerando que el tiempo es restringido y, en este país, las presas se incrementan exponencialmente al nivel de los precios de los ingredientes del tamal, no podemos andar por la vida comprometiéndonos en cuanta cosa nos inviten, como si fuéramos una especie de “Nightcrawler” (el superhéroe de X-Men) con capacidad de teletransportación inmediata.</p>



<p>¡Imposible quedarle bien a todo mundo! Mejor administremos bien nuestras fuerzas y energías, eligiendo sabiamente con quién, dónde y cómo queremos invertir nuestro exiguo saldo de tiempo navideño. Si su plan vacacional es decretarse un autoexilio voluntario en Santa Teresa o Malpaís, bebiendo piña colada y meditando a la luz de la luna, o simplemente quedarse en su casa acostado viendo Netflix, no haga como yo y mejor váyase de vacaciones en cualquier otra época del año, menos en diciembre.</p>



<p>De lo contrario, volverá a la mal llamada vida real como si el trineo de Santa le hubiera pasado por encima y más agobiado que Arnold Schwarzenegger buscando a Turbo-Man en la película “El regalo prometido”. En otras palabras, más cansado de lo que salió y deseando que sea diciembre para, nuevamente, no volver a descansar y así, sucesivamente, en ese frenético ritmo de vida, se va menguando su salud (física y mental), su energía vital y, si me apuran, hasta su ilusión por la Navidad.</p>



<p>Y los tres anteriores son regalos demasiado sagrados y valiosos como para perderlos en medio de un arrebato de agobio y estrés. Disfrutemos las fiestas, no las suframos. En diciembre y durante todo el año, volvamos a lo esencial. ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/11/volvamos-a-lo-esencial-feliz-y-desacelerada-navidad/">Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2024 02:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[año nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>
		<category><![CDATA[navidad 2024]]></category>
		<category><![CDATA[navidad anticipada]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A como estamos, ya no vamos a saber si comernos primero la sardina o el tamal. Según el calendario gregoriano, la Semana Santa antecede a la Navidad. Pero a juzgar por acontecimientos recientes, ya no estoy tan seguro.</p>



<p>Si por más de uno fuera se va directo y sin escalas de la procesión del Resucitado a las posadas del barrio. O, peor aún, se saltan con garrocha de diciembre a diciembre, pasándole por encima a todo lo que haya en el interín (al padre, a la madre, al niño, al Espíritu Santo y hasta a los próceres de independencia).</p>



<p>Para muchos, no sería mala idea. Se ahorran varios feriados, con todos los pagos doble y gastos extra que eso implica y, a la postre, aumentarían utilidades (¡bendito capitalismo!). El problema es para el resto de los mortales que, más bien, imploran por duplicar la cantidad de feriados al año.</p>



<p>Sin embargo, pareciera, más bien, que se están acortando. En nuestro afán por desempolvar cuanto antes las luces, las botas y los muñecos de nieve, no ha terminado de resucitar Jesús cuando ya lo queremos mandar de vuelta al pesebre, como si fuera el mismísimo Benjamin Button. ¡Y así, tampoco!</p>



<p>Demos chance a que las banderas tricolores ondeen tranquilas en las fachadas de las casas, sin ningún tipo de intromisión extemporánea proveniente del Polo Norte. Porque, de lo contrario, no sería nada raro que el próximo año, la antorcha de la libertad sea escoltada por Santa Claus en trineo y que Rodolfo El Reno se cuele con su farol de cascanueces entre los escolares que desfilan en la víspera de la conmemoración del grito de independencia.</p>



<p>¿Y a usted qué le importa si la gente quiere empezar a decorar recién regresando de Romería? ¿Si lo hizo Maduro en Venezuela, por qué yo no? me recriminará más de un lector, tildándome de amargado y aguafiestas. Les doy la razón. Cada quien hace con su vida y su casa lo que quiera. Allá ellos si quieren darle posada a los Reyes Magos todo el año.</p>



<p>Pero, el otro día, que vi en el periódico que una reconocida tienda departamental daba por inaugurada la Navidad a mediados de septiembre y otra emisora, en media presa, me quería recetar el “villancico” de <em>Navidad sin Ti</em>, del Buki, después de escuchar la Patriótica, me convencí de que ya el asunto está adquiriendo tintes surrealistas.</p>



<p>Entre resignado y gracioso, me dije: ¡No más! Paren esto que yo aquí me bajo. Ni siquiera han amainado las lluvias del último trimestre y ya nos quieren zampar por la fuerza los vientos alisios con aroma a ciprés. ¡No se vale! Déjenme primero decidir cuál disfraz voy a usar para la fiesta de Halloween y, luego, hablamos de muérdagos, bellotas y rompope.</p>



<p>Y repito, no es que yo sea un amargado o la reencarnación criolla del Grinch (al contrario, amo la Navidad), pero es que, a veces, me parece que vamos viviendo, como diría mi abuela, a trompada de loco. Si ya de por si el tiempo, en su acelerado e inexorable transcurrir, nos lleva casi que arrastras, por qué nos empecinamos en inyectarle “nitro” a la máquina.</p>



<p>Aquello de que el mundo se va a acabar no es más que el pegajoso estribillo de una canción de Molotov de finales de los 90. Si acaso una advertencia para los incrédulos del Y2K, pero nunca una verdad irrefutable o profecía autocumplida. Mucho menos una justificación para deambular por la vida enarbolando la consigna de que cualquier fecha y lugar son buenos para celebrar, como si con los excesos típicos de diciembre no tuviéramos suficiente.</p>



<p>Admito que no es fácil resistirse a la tentación de colgarse desde ahora el gorrito rojo. Es más, confieso que he caído y a mucha honra. Aquí donde me ven quejándome por las Navidades anticipadas, el otro día me puse a ver una de esas películas navideñas categoría CC (cursi y cliché) que abundan en Netflix y ya estoy con ganas de tirarme la segunda, por más predecibles y básicas que sean (la típica historia de la pareja que pasa del odio al amor en menos de lo que se desenvuelve un tamal).</p>



<p>Y para terminarla de hacer, también, recientemente, me percaté, gracias a la capacidad de observación de mi hermana, que unos platos de Santa tienen más de 10 meses de estar adornando la pared de mi cocina… y yo, ¡ni en cuenta! Así o más despistado. Y a estas alturas, ¿para qué quitarlos? Que me acompañen desde ya a recibir con orgullo el 2025. De por sí, ya hace rato que iniciaron los simulacros de fin de año.</p>



<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>



<p>¿Será eso o será que los valores navideños se han visto injustamente reemplazados por la fiesta, las comilonas, el guaro y el desenfreno? Puede ser, también, que se nos va tan rápido la temporada que muchos fiesteros desean extenderla a ver si acaso nos alcanza para todas las reuniones y compromisos que afloran durante tan magnánimos días. Si ese es el caso, no los juzgo, los entiendo y me les uno a la causa.</p>



<p>Es más, entre tanta desventura que nos embarga a diario, bien nos cae un merecido respiro, prorrogable a tres o seis meses plazo. Lo que pasa es que, bajo esa premisa, nos va a faltar calendario para anestesiar el efecto pernicioso de tanta mala noticia que contamina el entorno cotidiano.</p>



<p>Pensándolo bien, tal vez lo que necesitamos es no andar buscando tanto por fuera lo que guardamos adentro. Los sentimientos de la época (felicidad, amor, unión, armonía, paz, etc.) habitan en nuestro interior y solo florecen cuando nos sometemos a una automejora continua que nos faculte a asumir dignamente los retos venideros, en cada uno de nuestros roles y facetas.</p>



<p>El espíritu navideño puede mantenerse vigente dentro de nosotros todo el año (es más, así debería ser). No hacen falta luces multicolores en la calle ni empezar la Navidad después del día de los enamorados para encontrar esas emociones asociadas. Es algo que viene determinado, no por la fecha que señale el calendario, sino por las decisiones y pensamientos que decidimos alojar en nuestra mente y corazón.</p>



<p>Cuando así lo entendamos, sea producto de una profunda introspección o un milagro de Navidad, habremos comprendido que una cosa es celebrar la época y otra muy diferente vivirla en su máximo esplendor. Optemos por lo segundo y dimensionemos, finalmente, el verdadero significado de la Navidad, uno que no conoce de fechas, momentos y lugares.</p>



<p>¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo… hoy, mañana y siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¡No, no y no! Una semana, tres rechazos y muchas lecciones</title>
		<link>https://analistahoy.com/2024/09/no-no-y-no-una-semana-tres-rechazos-y-muchas-lecciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Sep 2024 23:48:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[autoayuda]]></category>
		<category><![CDATA[crecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[lecciones de vida]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aquello de que la tercera es la vencida no fue del todo cierto. En mi caso, fue más bien la confirmación de que esta vez “nel pastel”. Tres propuestas, tres “nos” rotundos. En menos de una semana. Certeros, irrefutables, directos al corazón, como cantarían los Tigres del Norte. El primero llegó cortesía de mi manifiesto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Aquello de que la tercera es la vencida no fue del todo cierto. En mi caso, fue más bien la confirmación de que esta vez “nel pastel”. Tres propuestas, tres “nos” rotundos. En menos de una semana. Certeros, irrefutables, directos al corazón, como cantarían los Tigres del Norte.</p>



<p>El primero llegó cortesía de mi manifiesto interés en participar como expositor en un reconocido festival literario; el segundo, tras participar en un proceso de selección para brindar servicios freelance a una agencia de marketing y el tercero, pero no menos importante, después de enviar un formulario para ser elegible como participante en la próxima feria del libro, en Heredia.</p>



<p>En todos, como si se hubieran puesto de acuerdo para conspirar en mi contra, la respuesta fue la misma. No, no y no. Duro y a la cabeza, sin anestesia ni derecho a réplica. “Tome pa que lleve”. En una suerte de cruel broma, llegaron seguiditos, uno tras otro, de boca de diferentes interlocutores y matizados con diversos atenuantes para facilitar la digestión, pero la misma respuesta al fin: ¡No! O como dirían por ahí: “gracias, pero no gracias.”</p>



<p>¿Qué hice? ¿Cómo reaccioné? No voy a tirármelas de estoico inmutable y presumir que no me afectó. Claro que sí. Uno no es de palo. Buchón que soy, quería un “sí” para los tres. O al menos, parafraseando a Arjona, que me dijeran que no, pensando en un sí, y dejándomelo lo otro a mí. Pero qué va, ¡naranjas! Un “no” claro e inapelable.</p>



<p>Tenía dos opciones. Revolcarme en el barro de mi infortunio, lamentando mi amarga suerte y autoflagelándome por lo que pude haber hecho mal, o superar el trago amargo, relamerme las heridas y seguir adelante… En dos platos, ser víctima o responsable.</p>



<p>Opté por lo segundo. ¡No es fácil ni inmediato! En nuestra reacción más primitiva e instintiva tendemos a victimizarnos, al menos al inicio; no pasa nada, es normal que nos asalten las dudas y la inseguridad en forma de expresiones limitantes como ¿Por qué a mí? ¿Qué errores cometí? ¿Acaso no me lo merecía?</p>



<p>Lo malo no es pasar por ahí, es no saber cómo salir. Si nos quedamos varados en un círculo vicioso y destructivo de pensamientos tan negativos como las respuestas que recibí, estaremos minando nuestra fuerza de voluntad para levantarnos, sacudirnos el polvo y continuar caminando.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="2560" height="1707" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1.jpg" alt="" class="wp-image-2455" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1.jpg 2560w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1-1280x854.jpg 1280w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1-980x653.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/pexels-vie-studio-4439408-scaled-1-480x320.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 2560px, 100vw" /></a></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Aprenda y siga adelante</strong></h2>



<p>No es que no tengamos que repasar lo acontecido de cara a corregir y mejorar frente a futuros desafíos. Pero si nos empecinamos en no pasar la página y seguirle dando la vuelta a lo mismo como rata en rueda giratoria, nos vamos a llegar a sentir peor que el pobre roedor correlón.</p>



<p>Yo lo que hago frente a esas situaciones, por si les sirve de tip de supervivencia, es pensar en ello durante los siguientes 30 minutos, desde una óptica edificante y potenciadora, dándome un feedback constructivo que me motive a mejorar y no claudicar (a veces me da por escribirlo, incluso). Y después de ese lapso, lo dejo, lo suelto. Si en los momentos subsecuentes vuelve a aparecer, no lo alimento, lo dejo estar, como el testigo observador que se limita a contemplar las nubes oscuras pasar, pero no se queda a esperar que le caiga el rayo en la cabeza.</p>



<p>Máxima del estrés y la ansiedad: Si nos resistimos a nuestros pensamientos, persisten. Hay que observarlos y permitirles seguir su curso. No deben determinarnos ni forjar nuestro carácter o identidad. En cuanto eso suceda, pasamos del dolor (que es temporal y aleccionador) a un estado de sufrimiento (que es permanente y desgastante).</p>



<p>Estaremos asumiendo el patético papel de víctima, a merced de circunstancias externas que no podemos controlar. Principio estoico de vida: Solo podemos controlar nuestros pensamientos, acciones y opiniones. Todo lo demás no nos pertenece y está fuera de nuestra esfera de poder: el clima, la política, un partido de fútbol o las respuestas de otros, como un “no” inesperado o tres seguidos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El poder transformador del no</strong></h2>



<p>¡Qué increíble! Un monosílabo tan fácil de decir, pero tan difícil de entender. ¿Qué parte del no, no entiendes?, nos habrán espetado en más de una ocasión. Dos simples letras del abecedario latino que, separadas resultan inofensivas y sin mayor connotación, pero que unidas pueden despertar los más vívidos y encontrados sentimientos.</p>



<p>No es lo mismo “no tienes una enfermedad grave” a “no me quiero casar contigo”. Misma palabra, con un significado diametralmente opuesto, capaz de llevarnos de la alegría al llanto, de la felicidad a la desilusión, del éxtasis al enojo. Así es el lenguaje, no siempre necesita extensas diatribas, para movernos por los más recónditos pasajes de las emociones humanas.</p>



<p>Y así es la vida. No siempre no las llevamos maduras, a veces nos tocan podridas y hasta con gusanos. ¿Es el destino, Dios, el universo o Buda ensañándose contra nosotros, por ser malas e insensibles personas? No, simplemente es como es; parte del ciclo de la vida, como en el Rey León.</p>



<p>Pero, ¿por qué me sale todo mal si yo soy buena persona? ¡Ay mijito -como diría mi abuela- si ser bueno fuera requisito para ser exitoso en la vida -lo que sea que eso signifique para usted-, entonces en el IMAS fueran millonarios y las organizaciones benéficas no pedirían dinero para su obra social!</p>



<p>¡No señores! La bondad no siempre es sinónimo de éxito o prosperidad. No funciona como una moneda de intercambio, en la que yo soy bueno esperando recibir algo a cambio. Eso no sería bondad, sería interés, cinismo o mera hipocresía.</p>



<p>Si va a ser bueno, hágalo por principios, porque le nace o porque simplemente es lo correcto; nunca por negocio o a la expectativa de un retorno de la inversión, como si los valores fueran negociables u objeto de trueque. Tú me das atención y yo, a cambio, te recompenso con regalos, viajes a la playa y generosos sinpes cada quincena (Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia).</p>



<p>Eso lo podrá hacer la legión de “simps” que pululan en las redes sociales elevando en altares a cuanta “culipelada” se encuentren, pero la vida, en su infinita sabiduría, no opera al mismo nivel. Si quieres que la vida sea justa contigo porque eres una buena persona… bienvenido a la realidad. ¡Así no funciona! La vida no nos debe nada.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>¿Es siempre justa la vida?</strong></h2>



<p>Quien, en su indeseable papel de víctima, piense que la vida es cruel y no lo trata como se merece… pues le damos la razón, junto con una cajita blanca y la frase estoica de Epicteto en la tapa: “No es lo que sucede lo que nos afecta, sino nuestra reacción frente a ello”.</p>



<p>Tengámoslo claro de una vez: No siempre las cosas salen como quisiéramos y no se trata de un castigo divino ni que nos cayeron las plagas de Egipto y Oruro en combo. Aunque no lo entendamos en el momento, aunque nos resistamos. No es que la vida sea injusta ni que la suerte no está de nuestro lado.</p>



<p>Simplemente es su forma poco ortodoxa de decirnos que aún nos falta por aprender, mejorar o corregir para disfrutar del éxito, la felicidad, la plenitud o ese ansiado “sí”, cuya incesante búsqueda, pensándolo bien, le pone su buena sazón a la vida. ¡Qué aburrido y predecible sería que todo saliera bien a la primera! ¿O también me van a decir que no?</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/09/no-no-y-no-una-semana-tres-rechazos-y-muchas-lecciones/">¡No, no y no! Una semana, tres rechazos y muchas lecciones</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Así se vivió la FNL 2024: ¡Que siga la fiesta por muchos años más!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Aug 2024 20:26:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[feria literaria]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta nacional de la lectura 2024]]></category>
		<category><![CDATA[FNL]]></category>
		<category><![CDATA[literatura costarricense]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con mis normales inseguridades a cuestas, me armé de valor y me fui dispuesto a sacarle el máximo provecho a la experiencia y, sinceramente, no me arrepiento de cada aprendizaje, conversación, reflexión o consejo. Más allá de las ventas conseguidas, que superaron mis expectativas, pude llevarme, como es usual en este tipo de actividades, una serie de ganancias intangibles que traspasan el plano económico.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>De entrada, parecía como si estuviéramos ingresando al laberinto anexo al hotel Overlook, en las montañas de Colorado. ¿Lo recuerdan? El del Resplandor, el clásico del cine de culto. Quienes vimos la película, difícilmente olvidemos esa referencia.</p>



<p>Sin embargo, aquella suerte de intrincado caracol que daba la bienvenida a los presentes no hacía temer lo peor ni desencadenaba una cacería contra el tiempo, por parte del trastornado escritor, Jack Torrance. Era al revés. Quienes cruzaban el umbral, se disponían a ser ellos quienes perseguían a los autores, cuerdos o no, reunidos en la Antigua Aduana, en San José.</p>



<p>A diferencia de años anteriores, en que la distribución por filas paralelas, a modo de largos pasillos, invisibilizaba a muchos expositores, esta vez los organizadores se pusieron “la 10” e idearon un montaje que obligaba a los visitantes a recorrer todos y cada uno de los stands, colocando de primero a los autores independientes, seguidos, en el fondo, por editoriales y librerías. ¡Bien por eso!</p>



<p>Desde que me di cuenta de tal acierto, el día previo a la inauguración, me invadieron buenos augurios para la Fiesta Nacional de la Lectura 2024 (FNL). Y, por suerte, no me equivoqué. La verdad es que el evento, en su tercera edición, fue un rotundo éxito de asistencia y de ventas, superando las expectativas de todos los presentes, tanto público como expositores.</p>



<p>Aunque al principio, las inoportunas lluvias vespertinas de medio año y el hecho de que no cayera en quincena, amenazaba a ratos mi optimismo inicial, nada de lo anterior fue impedimento para que todos disfrutáramos de una gran y concurrida fiesta dedicada a uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad culta: la lectura.</p>



<p>Fueron tres días completos de fiesta (del 26 al 28 de julio), celebrados en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica. Así que había doble motivo de celebración. Más de 120 selectas propuestas literarias fueron parte de los invitados de lujos a un evento familiar que tuvo de todo: presentaciones de libros, conferencias, lecturas de poesía, talleres y cómodos espacios para la promoción de la lectura y la escritura.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="460" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-1024x460.jpeg" alt="" class="wp-image-2431" style="width:689px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-980x440.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-480x216.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>Tuve el honor de ser parte de las autorías elegidas para participar, junto con colectivos, editoriales, librerías, iniciativas educativas y de promoción literaria, libros ilustrados, cómics y otros proyectos vinculados a la lectura que se dieron cita en la nave de ladrillo.</p>



<p>Con mis cuatro libros a cuestas, participé por primera vez a título personal y no como integrante del colectivo, Faro Literario, al que pertenezco desde el año 2017 y con el cual he asistido ininterrumpidamente a esta y otras ferias literarias, con resultados, algunas veces buenos y otros no tanto.</p>



<p>Es decir, que, en esta ocasión, tendría un stand para mi solito y mis hijos de papel, provocándome una descarga de sentimientos encontrados. Por un lado, bastante emocionado por la posibilidad de gozar de mayor espacio y visibilidad, pero a la vez, un poco de temor, al implicar ello una mayor exposición al escrutinio y crítica de los asistentes, lo cual, hasta cierto punto, se diluye cuanto estás aupado por una agrupación de varios escritores.</p>



<p>Con mis normales inseguridades a cuestas, me armé de valor y me fui dispuesto a sacarle el máximo provecho a la experiencia y, sinceramente, no me arrepiento de cada aprendizaje, conversación, reflexión o consejo. Más allá de las ventas conseguidas, que superaron mis expectativas, pude llevarme, como es usual en este tipo de actividades, una serie de ganancias intangibles que traspasan el plano económico.</p>



<p>Por ejemplo, la posibilidad, no solo de enfrentarme y vencer mis miedos, sino también de compartir con varios lectores actuales que ya me han leído y con otros potenciales que prometieron hacerlo próximamente, como parte de las nuevas lecturas que tienen en su larga lista de pendientes (típico de cualquier asiduo lector que lo que le falta es tiempo para devorar libros).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.35.13-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.35.13-PM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2419" style="width:568px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>Aunado a ello, los expositores presentes fortalecimos relaciones con los viejos amigos y colegas, conocimos nuevos e hicimos importantes contactos a nivel profesional con libreros, editores e incluso emprendedores. En mi caso me visitó un joven interesado en hacer una prueba de aceptación y venta de mis títulos en su recién lanzada librería en línea, a lo que, por supuesto, accedí gustoso.</p>



<p>Esas fueron parte de las agradables y numerosas visitas que recibí durante la feria, algunas más memorables que otras, no siempre por buenas razones, como la señora que, tras quedar enamorada de mi libro de dichos y expresiones de los abuelos (A la sombra del San Miguel), me dijo que estaba muy caro y terminó vendiéndome a mí -y no muy baratos- sus separadores de libros (¡nadie sabe para quién trabaja!).</p>



<p>Pero, como de todo hay en la fiesta de la lectura, no faltaron los clientes que me reconocieron y me compraron más por mi habilidad para imitar que para escribir. “Hey, ¿verdad que usted es el de Pelando el Ojo?”, me preguntaba más de uno con gesto de asombro y entre fotos, imitaciones y risas, se llevaban un libro autografiado, más en su calidad de fan del programa que por un genuino interés de la obra. Bueno, en la guerra y en las ventas, todo se vale.</p>



<p>Son estas anécdotas y curiosidades del detrás de cámaras que, junto a los chistes, risas y amenas conversaciones entre colegas, hacen que la jornada sea más llevadera y menos extenuante. Porque les cuento que estar tres días ahí metido un promedio de diez horas diarias, no es jugando y la única forma de sobrellevar el cansancio es en comunión y solidaridad con el público y demás expositores.</p>



<p>Con mis vecinas, por ejemplo, ya hasta teníamos nuestro propio código de comunicación, en el que bastaba una señal o el tradicional “cuídeme el chinamo” para entendernos y acuerpar al compañero cada vez que se iba a comer, al baño o simplemente a dar una vuelta para distraerse, recargar o chismear con los compas en momentos de baja afluencia.</p>



<p>De todos con los que pude interactuar me llevó valiosos recuerdos y aprendizajes, especialmente de mi vecinita Ivonne Quesada, conocida como Ivo, una perspicaz, ocurrente e inquieta adolescente, quien, a sus 16 años, ya escribió un libro y tiene otro en camino. O sea, la niña no ha estrenado cédula y antes de salir del colegio ya va a tener dos obras publicadas. ¡Así o más carga!</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-4 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.21-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="771" height="1024" data-id="2427" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.21-PM-1-771x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2427"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.20-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="2426" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.20-PM-1-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2426"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.12.02-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="460" height="1024" data-id="2425" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.12.02-PM-1-460x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2425"/></a></figure>
</figure>



<p>Ya quisiera yo haber tenido la visión, disciplina y talento que ella exhibe a tan corta edad (a mis 16 estaba más preocupado por ganarle a mis amigos en Nintendo y con costos completaba las redacciones de Español). Definitivamente, todo un ejemplo a seguir para sus contemporáneos y la prueba viviente de que la juventud actual es más que retos y bailes en TikTok.</p>



<p>¡Tanto qué aprender de Ivo, Marilena, Le, Daniel, Adolfo, Ingrid, Alvaro y demás &nbsp;expositores que enaltecieron la tercera edición de la Fiesta Nacional de la Lectura, llenando de talento, color, imaginación, creatividad y arte cada rincón de la Antigua Aduana! Una muestra clara e irrefutable de que este país tiene todo para convertirse en un referente cultural en Latinoamérica y el mundo.</p>



<p>Es cuestión de creérselo y demostrarlo en eventos de alto vuelo y calibre como la Fiesta Nacional de la Lectura. Gracias a todos los que la hacen posible y desde ya esperando con ansias la edición del 2025. ¡Que siga la fiesta!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/08/asi-se-vivio-la-fnl-2024-que-siga-la-fiesta-por-muchos-anos-mas/">Así se vivió la FNL 2024: ¡Que siga la fiesta por muchos años más!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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