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	<title>navidad 2024 | Analista Hoy</title>
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	<description>Una mirada a la actualidad desde una óptica personal</description>
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	<title>navidad 2024 | Analista Hoy</title>
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		<title>Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2024 21:44:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
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		<category><![CDATA[opinion]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¡Imposible quedarle bien a todos! Mejor administremos bien nuestras fuerzas y energías, eligiendo sabiamente con quién, dónde y cómo queremos pasar el tiempo.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/11/volvamos-a-lo-esencial-feliz-y-desacelerada-navidad/">Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Entrados en el mes de noviembre, ahora sí ya tienen mi permiso. Después de mi último descargo sobre las celebraciones anticipadas de Navidad, creo que ahora sí es momento oportuno, razonable y prudente para iniciar oficialmente la temporada 2024.</p>



<p>De la forma que usted quiera hacerlo: decorando su casa, comiendo tamales o derrochando por adelantado el aguinaldo. Allá cada quien con sus gustos y gastos. Yo, por mi parte, no lo hago con ninguno de los anteriores (al menos no de momento) y opto por dar por inaugurada la época con la más solitaria y sui géneris de las actividades: escribiendo estas modestas líneas con olor a ciprés, mientras escucho villancicos de fondo y… ¡nada más! Porque ni el sol ni los vientos alisios dan aún señales de vida.</p>



<p>Pero si no las escribo ahorita, es probable que ya no lo haga, en virtud de la seguidilla de compromisos que está a punto de engullirnos inexorablemente. Así que, antes de tener que escribir sobre la cuesta de enero y la campaña electoral del 2026, prefiero adelantarme y honrar mi respectiva reflexión de temporada con suficiente antelación, antes que los tamales, el rompope y “La Navidad sin Ti” afecten las neuronas y lucidez mental que demandan el noble acto de la escritura. Así que mejor agarro al reno por los cuernos y ponemos manos a la obra… y al teclado.</p>



<p>Lo que voy a decir es una verdad de Perogrullo, pero no por eso me deja de sorprender. Navidad es la época que más esperamos a lo largo del año y la que más rápido se nos va. Algo así como las hojas de plátano en el Mercado o las cervezas en la fiesta del trabajo. Un día estamos viendo El Chinamo, entre risas y chinaokes, y en un pestañeo, con rostro adusto, sufriendo la Pasión de Cristo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-2471" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-980x735.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-walls-io-440716388-19374437-1-480x360.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Quizás, por eso, mi hermana, previsora que es, no había terminado de quitarse su disfraz de Halloween, cuando al día siguiente, 1 de noviembre, ya estaba desempolvando los tiliches navideños y, a hoy, lo único que le falta son los regalos debajo del árbol para tener el apartamento como portada de la revista <em>Hola</em>. Yo mientras tanto, casual, en pijama y aún con las calabazas en la sala, escribiendo mis pendejadas, como dirían los mexicanos.</p>



<p> Sin duda es un claro ejemplo de lo que todos deberíamos acometer en estas fechas (en noviembre, por supuesto, no en agosto ni en septiembre), porque, para nadie es un secreto que, entre más nos adentramos en la recta final del año, más cuesta sacar el tiempo y paciencia para sentarse como pastor en el portal a desenredar las lucecitas, “chainear” las figuritas, armar el arbolito y colgar las bolitas multicolores.</p>



<p>Si no lo hace con tiempo (para los más extremistas, mínimo los primeros días de diciembre) no se extrañe si se ve el 23 de diciembre a las 3 de la mañana buscando el cascanueces que le regaló la suegra o pegándole un brazo a San José con goma loca.</p>



<p>Digamos que nada de lo anterior sucede y logra sobrevivir con decoro y sin despeinarse a la homérica decorada. En ese caso, bien por usted y le felicito. Pero, ¡suave un toque! Tampoco me arroje las campanas de Belén al vuelo. Aparte de que no queremos más adornos rotos, apenas ha cumplido con una pírrica parte del pletórico non-stop de otros compromisos que supone tan linda y desgastante temporada.</p>



<p>Vienen la tamaleada (si es que los hace y no los compra en el Auto Mercado), la compra de regalos, los preparativos de la cena de Navidad, el amigo Secreto y demás eventos decembrinos. De repente, cuando nos damos cuenta, tenemos a nuestro Google Calendar haciéndole competencia al arbolito, lleno de colores por doquier, procurando el milagro de acoplar una infinidad de actividades en limitados e inelásticos espacios temporales de 24 horas (pucha, ¿por qué la Tierra no tarda más en dar una vuelta sobre su propio eje?).</p>



<p>El otro día que, entre los compas de la mejenga, tratábamos de ponernos de acuerdo cuándo hacer la fiesta, lo único que logramos acordar fue que no había acuerdo y que, por lo tanto, se iba a tomar la salomónica decisión de asignar unilateralmente una fecha, hora y lugar… y el que puede llegar, bien y el que no… ¡salado! En el fútbol, como en la democracia, deben regir las mayorías, de lo contario celebraríamos la Navidad allá por el solsticio de verano del 2050, por la tarde… y así, qué chiste.</p>



<p>Todavía si fuera cierto aquello de que en diciembre todos los días son viernes y ninguno lunes, pero como no deja de ser una frase cajonera para justificar los excesos de la época, tampoco le hagamos mucho caso. Ni somos carajillos de 18 como para dormir solo tres horas y ser personas relativamente funcionales al día siguiente, y tampoco podemos poner en pausa nuestras obligaciones regulares, esperando a que Santa y sus duendes trabajen y estudien por nosotros.   </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-scaled.jpg"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-2469" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-980x653.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/11/pexels-cottonbro-6127378-480x320.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Así las cosas, considerando que el tiempo es restringido y, en este país, las presas se incrementan exponencialmente al nivel de los precios de los ingredientes del tamal, no podemos andar por la vida comprometiéndonos en cuanta cosa nos inviten, como si fuéramos una especie de “Nightcrawler” (el superhéroe de X-Men) con capacidad de teletransportación inmediata.</p>



<p>¡Imposible quedarle bien a todo mundo! Mejor administremos bien nuestras fuerzas y energías, eligiendo sabiamente con quién, dónde y cómo queremos invertir nuestro exiguo saldo de tiempo navideño. Si su plan vacacional es decretarse un autoexilio voluntario en Santa Teresa o Malpaís, bebiendo piña colada y meditando a la luz de la luna, o simplemente quedarse en su casa acostado viendo Netflix, no haga como yo y mejor váyase de vacaciones en cualquier otra época del año, menos en diciembre.</p>



<p>De lo contrario, volverá a la mal llamada vida real como si el trineo de Santa le hubiera pasado por encima y más agobiado que Arnold Schwarzenegger buscando a Turbo-Man en la película “El regalo prometido”. En otras palabras, más cansado de lo que salió y deseando que sea diciembre para, nuevamente, no volver a descansar y así, sucesivamente, en ese frenético ritmo de vida, se va menguando su salud (física y mental), su energía vital y, si me apuran, hasta su ilusión por la Navidad.</p>



<p>Y los tres anteriores son regalos demasiado sagrados y valiosos como para perderlos en medio de un arrebato de agobio y estrés. Disfrutemos las fiestas, no las suframos. En diciembre y durante todo el año, volvamos a lo esencial. ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/11/volvamos-a-lo-esencial-feliz-y-desacelerada-navidad/">Volvamos a lo esencial: ¡Feliz y Desacelerada Navidad!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</title>
		<link>https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2024 02:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
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		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A como estamos, ya no vamos a saber si comernos primero la sardina o el tamal. Según el calendario gregoriano, la Semana Santa antecede a la Navidad. Pero a juzgar por acontecimientos recientes, ya no estoy tan seguro.</p>



<p>Si por más de uno fuera se va directo y sin escalas de la procesión del Resucitado a las posadas del barrio. O, peor aún, se saltan con garrocha de diciembre a diciembre, pasándole por encima a todo lo que haya en el interín (al padre, a la madre, al niño, al Espíritu Santo y hasta a los próceres de independencia).</p>



<p>Para muchos, no sería mala idea. Se ahorran varios feriados, con todos los pagos doble y gastos extra que eso implica y, a la postre, aumentarían utilidades (¡bendito capitalismo!). El problema es para el resto de los mortales que, más bien, imploran por duplicar la cantidad de feriados al año.</p>



<p>Sin embargo, pareciera, más bien, que se están acortando. En nuestro afán por desempolvar cuanto antes las luces, las botas y los muñecos de nieve, no ha terminado de resucitar Jesús cuando ya lo queremos mandar de vuelta al pesebre, como si fuera el mismísimo Benjamin Button. ¡Y así, tampoco!</p>



<p>Demos chance a que las banderas tricolores ondeen tranquilas en las fachadas de las casas, sin ningún tipo de intromisión extemporánea proveniente del Polo Norte. Porque, de lo contrario, no sería nada raro que el próximo año, la antorcha de la libertad sea escoltada por Santa Claus en trineo y que Rodolfo El Reno se cuele con su farol de cascanueces entre los escolares que desfilan en la víspera de la conmemoración del grito de independencia.</p>



<p>¿Y a usted qué le importa si la gente quiere empezar a decorar recién regresando de Romería? ¿Si lo hizo Maduro en Venezuela, por qué yo no? me recriminará más de un lector, tildándome de amargado y aguafiestas. Les doy la razón. Cada quien hace con su vida y su casa lo que quiera. Allá ellos si quieren darle posada a los Reyes Magos todo el año.</p>



<p>Pero, el otro día, que vi en el periódico que una reconocida tienda departamental daba por inaugurada la Navidad a mediados de septiembre y otra emisora, en media presa, me quería recetar el “villancico” de <em>Navidad sin Ti</em>, del Buki, después de escuchar la Patriótica, me convencí de que ya el asunto está adquiriendo tintes surrealistas.</p>



<p>Entre resignado y gracioso, me dije: ¡No más! Paren esto que yo aquí me bajo. Ni siquiera han amainado las lluvias del último trimestre y ya nos quieren zampar por la fuerza los vientos alisios con aroma a ciprés. ¡No se vale! Déjenme primero decidir cuál disfraz voy a usar para la fiesta de Halloween y, luego, hablamos de muérdagos, bellotas y rompope.</p>



<p>Y repito, no es que yo sea un amargado o la reencarnación criolla del Grinch (al contrario, amo la Navidad), pero es que, a veces, me parece que vamos viviendo, como diría mi abuela, a trompada de loco. Si ya de por si el tiempo, en su acelerado e inexorable transcurrir, nos lleva casi que arrastras, por qué nos empecinamos en inyectarle “nitro” a la máquina.</p>



<p>Aquello de que el mundo se va a acabar no es más que el pegajoso estribillo de una canción de Molotov de finales de los 90. Si acaso una advertencia para los incrédulos del Y2K, pero nunca una verdad irrefutable o profecía autocumplida. Mucho menos una justificación para deambular por la vida enarbolando la consigna de que cualquier fecha y lugar son buenos para celebrar, como si con los excesos típicos de diciembre no tuviéramos suficiente.</p>



<p>Admito que no es fácil resistirse a la tentación de colgarse desde ahora el gorrito rojo. Es más, confieso que he caído y a mucha honra. Aquí donde me ven quejándome por las Navidades anticipadas, el otro día me puse a ver una de esas películas navideñas categoría CC (cursi y cliché) que abundan en Netflix y ya estoy con ganas de tirarme la segunda, por más predecibles y básicas que sean (la típica historia de la pareja que pasa del odio al amor en menos de lo que se desenvuelve un tamal).</p>



<p>Y para terminarla de hacer, también, recientemente, me percaté, gracias a la capacidad de observación de mi hermana, que unos platos de Santa tienen más de 10 meses de estar adornando la pared de mi cocina… y yo, ¡ni en cuenta! Así o más despistado. Y a estas alturas, ¿para qué quitarlos? Que me acompañen desde ya a recibir con orgullo el 2025. De por sí, ya hace rato que iniciaron los simulacros de fin de año.</p>



<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>



<p>¿Será eso o será que los valores navideños se han visto injustamente reemplazados por la fiesta, las comilonas, el guaro y el desenfreno? Puede ser, también, que se nos va tan rápido la temporada que muchos fiesteros desean extenderla a ver si acaso nos alcanza para todas las reuniones y compromisos que afloran durante tan magnánimos días. Si ese es el caso, no los juzgo, los entiendo y me les uno a la causa.</p>



<p>Es más, entre tanta desventura que nos embarga a diario, bien nos cae un merecido respiro, prorrogable a tres o seis meses plazo. Lo que pasa es que, bajo esa premisa, nos va a faltar calendario para anestesiar el efecto pernicioso de tanta mala noticia que contamina el entorno cotidiano.</p>



<p>Pensándolo bien, tal vez lo que necesitamos es no andar buscando tanto por fuera lo que guardamos adentro. Los sentimientos de la época (felicidad, amor, unión, armonía, paz, etc.) habitan en nuestro interior y solo florecen cuando nos sometemos a una automejora continua que nos faculte a asumir dignamente los retos venideros, en cada uno de nuestros roles y facetas.</p>



<p>El espíritu navideño puede mantenerse vigente dentro de nosotros todo el año (es más, así debería ser). No hacen falta luces multicolores en la calle ni empezar la Navidad después del día de los enamorados para encontrar esas emociones asociadas. Es algo que viene determinado, no por la fecha que señale el calendario, sino por las decisiones y pensamientos que decidimos alojar en nuestra mente y corazón.</p>



<p>Cuando así lo entendamos, sea producto de una profunda introspección o un milagro de Navidad, habremos comprendido que una cosa es celebrar la época y otra muy diferente vivirla en su máximo esplendor. Optemos por lo segundo y dimensionemos, finalmente, el verdadero significado de la Navidad, uno que no conoce de fechas, momentos y lugares.</p>



<p>¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo… hoy, mañana y siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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