<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>obituario | Analista Hoy</title>
	<atom:link href="https://analistahoy.com/tag/obituario/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://analistahoy.com</link>
	<description>Una mirada a la actualidad desde una óptica personal</description>
	<lastBuildDate>Tue, 19 Oct 2021 17:19:37 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/09/cropped-Analista-icono-32x32.png</url>
	<title>obituario | Analista Hoy</title>
	<link>https://analistahoy.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Una cuchara de oro brilla desde el cielo</title>
		<link>https://analistahoy.com/2021/10/una-cuchara-de-oro-brilla-desde-el-cielo/</link>
					<comments>https://analistahoy.com/2021/10/una-cuchara-de-oro-brilla-desde-el-cielo/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Oct 2021 17:15:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[doña cristina]]></category>
		<category><![CDATA[obituario]]></category>
		<category><![CDATA[pozo azul]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://analistahoy.com/?p=2143</guid>

					<description><![CDATA[<p>Aunque la auténtica cocina criolla era una de sus principales pasiones, limitarse a calificarla como una excelente cocinera, es no hacerle justicia a su enorme legado.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2021/10/una-cuchara-de-oro-brilla-desde-el-cielo/">Una cuchara de oro brilla desde el cielo</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-image is-style-default"><figure class="aligncenter size-medium is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/10/foto-dona-cristina-2.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/10/foto-dona-cristina-2-171x300.jpg" alt="" class="wp-image-2147" width="269" height="472"/></a><figcaption><em>Doña Cristina, junto a su vecina y gran amiga, mi abuela María Luisa.</em></figcaption></figure></div>



<p>Ella era una reina Midas de la cocina. Todo lo que pasaba por sus manos se convertía en oro puro sobre la mesa. En un verdadero manjar único que hacía las delicias de propios y extraños.</p>



<p>Tamal asado, pan de yuca, picadillos, gallina achotada… no había nada que le quedara feo. Tenía un don para la cocina como pocas señoras. Capaz de preparar unas exquisiteces como nunca había probado. Me atrevería a decir, con el perdón de las demás avezadas cocineras del pueblo, que era poseedora de la más fina y privilegiada cuchara de Pozo Azul y alrededores.</p>



<p>¡Qué bárbara para cocinar rico! Ojalá yo pudiera algún día llegar a hacer, aunque sea un huevo duro, con la gracia y sazón que ella les añadía a sus criollas recetas. Bastaba que anunciaran que había mandado algún “bocadito” para que los hambrientos comensales hiciéramos fila para probar su más reciente y deliciosa creación culinaria.</p>



<p>¡Ay, los famosos bocaditos de doña Cristina! Lo único malo que tenían era que se acaban muy rápido, dejándonos a todos con ganas de más. Cada mordisco, era una explosión de sabores en el paladar. De principio a fin, se percibía su talento para cocinar como los dioses, la habilidad para mezclar los ingredientes en su justa medida, pero sobre todo ese toque especial que ella le daba a todo lo que hacía dentro y fuera de la cocina: un amor incondicional.</p>



<p> Estoy seguro que ese era su secreto mejor guardado. Nunca se le veía haciendo algo de mal modo. Cocinar para otros era su máximo deleite, una especie de propósito de vida, una sabrosa manera de agasajar y agradecer la lealtad, la confianza y el respeto que un pueblo entero le profesaba.</p>



<p>¿Quién no probó en las fiestas, en un rezo o en el turno la comida de doña Cristina? Pozoazuleño que se respeta, lo había hecho y hasta repetido.</p>



<p>En sus últimos meses, a rastras y con serios problemas de movilidad, ella estaba ahí, en su humilde cocina, haciendo lo que tanto amaba. No había dolor, enfermedad o cansancio que la detuviera en su sagrada misión de alegrar el corazón –y el estómago- del prójimo.&nbsp;</p>



<p>“Tome, llévese este bocadito, aunque creo que no me quedó tan rico”, decía en su sencillez y modestia de campesina. Y uno, entre gracioso e incrédulo, salivando con solo el olor.</p>



<p>Aunque la auténtica cocina guanacasteca era una de sus principales pasiones, limitarse a calificarla como una excelente cocinera, es no hacerle justicia a su enorme legado, más allá de los sartenes, ollas y hornos de leña.</p>



<p>Ella fue mucho más que eso. Madre de una nutrida prole, abuela, bisabuela, amiga, vecina, devota de la virgen del Carmen, líder comunal e hija predilecta de su amado Pozo Azul. Junto a doña Isolina (que en paz descanse) y su mejor amiga, mi abuela María Luisa, era de una de las últimas matronas sobrevivientes de esa generación.</p>



<p>De aquellas señoras mayores de antaño, de cabellos platinados, rostros curtidos y surcos en la piel manchada que muestran orgullosas como heridas de guerra. Confesando al mundo, como Pablo Neruda, de que han vivido. Mujeres “empunchadas”, valientes, de carácter fuerte, quizás un poco mandonas, pero como un corazón henchido de gratitud y amor. Dignas exponentes de esa solidaria costumbre rural de anteponer el bienestar ajeno al propio. Para ellas, no hay mayor satisfacción que dar –mucho o poco- sin esperar nada a cambio.</p>



<p>&nbsp;“¿Cómo está, mi chiquito?”, fue el saludo que me dirigió con su inconfundible voz gruesa, la última vez que la vi en el corredor de su casa. Acompañada de una hija que la cuidaba, irradiaba una ternura, inocencia y serenidad envidiables. Tal vez un poco disminuida físicamente, pero con el don de gente y servicio intactos. Ni siquiera podía caminar y ella ya estaba viendo cómo se las ingeniaba para traernos el bocadito de rigor. ¡Tan bella la señora!</p>



<p>Me parece verla saliendo de la iglesia. Blanquísima como su alma pura y noble, enfundada en su impecable vestido café y sandalias del mismo color, bordón en mano, y su otrora rubia cabellera, brillando como estrella en el firmamento bajo el abrasador sol de la mañana. Derrochando simpatía, afabilidad y bondad en cada palabra que gustosa intercambiaba con todo aquel que se le acercara a saludarla.</p>



<p>¡Cómo la extrañaremos! Desde hace unos días ya no está más entre nosotros, pero su recuerdo, al calor de gratos momentos con sabor a café y tamal, vivirá por siempre, al igual que espero lo hagan sus recetas, en manos de algunos familiares herederos de su virtuosismo gastronómico.</p>



<p>Sin duda, doña Cristina ya había cumplido su misión: dejarnos un buen sabor de boca entre todos quienes tuvimos el honor de conocerle. Es su turno, buena señora, de degustar las delicias de la eternidad. ¡Buen provecho y hasta siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2021/10/una-cuchara-de-oro-brilla-desde-el-cielo/">Una cuchara de oro brilla desde el cielo</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://analistahoy.com/2021/10/una-cuchara-de-oro-brilla-desde-el-cielo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Don Noe, el médico escritor de alma bella</title>
		<link>https://analistahoy.com/2021/08/don-noe-el-medico-escritor-de-alma-bella/</link>
					<comments>https://analistahoy.com/2021/08/don-noe-el-medico-escritor-de-alma-bella/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Aug 2021 22:28:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[escritor costarricense]]></category>
		<category><![CDATA[noe rosenstock]]></category>
		<category><![CDATA[obituario]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.analistahoy.com/?p=2100</guid>

					<description><![CDATA[<p>“Las viejas amigas nunca mueren. Siempre siguen pululando”. Así reza una de las frases del preludio de su libro A Calzón Quitado (sin tapujos ni rodeos), volumen 49, del cual guardo, con gran cariño, una copia que me regaló en alguno de los varios eventos literarios donde participamos juntos. Sin embargo, con su permiso, le [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2021/08/don-noe-el-medico-escritor-de-alma-bella/">Don Noe, el médico escritor de alma bella</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Las viejas amigas nunca mueren. Siempre siguen pululando”. Así reza una de
las frases del preludio de su libro A Calzón Quitado (sin tapujos ni rodeos),
volumen 49, del cual guardo, con gran cariño, una copia que me regaló en alguno
de los varios eventos literarios donde participamos juntos. </p>



<p>Sin embargo, con su permiso, le aplicaré la inclusión de género al enunciado para hacerlo extensivo a los viejos amigos, compañeros y colegas. No importa cuán cercanos o distantes se encuentren, siempre están ahí, pululando de diversas maneras a través de anécdotas, momentos, conversaciones y un sinfín de recuerdos entrañables que anidan en la mente y reconfortan el corazón. </p>



<p>Escribo estas líneas poco después de la sensible partida de uno de ellos, nuestro querido don Noe Rosenstock Lang. Lo hago luego de repasar algunos de sus escritos, tan directos y sinceros como su insigne creador. Mientras me lamento el despiste de no haberle solicitado que me autografiara el ejemplar obsequiado, miro triste al cielo que, encapotado y lluvioso, parece unirse al dolor de quienes quedamos con el vacío de su ausencia. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="http://www.analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-2105" width="410" height="307" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-1024x768.jpg 1024w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-300x225.jpg 300w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-768x576.jpg 768w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-610x458.jpg 610w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-510x382.jpg 510w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4-1080x810.jpg 1080w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-4.jpg 2048w" sizes="(max-width: 410px) 100vw, 410px" /></figure></div>



<p>Me recrimino de inmediato al recordar que él no habría querido verme así. Su
naturaleza era alegre y alegres debíamos unirnos en merecido homenaje póstumo.
Contrarresto mi pesar, elevando una plegaria y una sonrisa franca, como la que
muchas veces me arrancó al calor de gratas experiencias de tinta y papel. </p>



<p>Me parece verlo llegando a la Feria Internacional del Libro. Alto, regio, macizo,
entero, como un viejo bambú de ocho décadas que se dobla con las tempestades del
tiempo, mas nunca se doblega. &nbsp;A lo lejos
sobresalía su delgada y elegante estampa de lord inglés, impecablemente
vestido, avanzando a paso firme como bamboleante rascacielos en aldea liliputense.
</p>



<p>Con un paraguas en una mano y en la otra su chaqueta beige y su inseparable
libro de turno, llegaba al stand, derrochando simpatía y prestancia. “¡Diay
Ricardo!, ¿ya me vendió todos los libros?”, me inquiría de improviso, a manera
de saludo, matizando con sonrisas la extenuante jornada que nos esperaba. </p>



<p>Conforme transcurría el evento, saltarían a escena otras de sus chispeantes
frases inmortales. &nbsp;“Nombres esto está
hecho una pura “guesera”. “Hoy sí está como la Avenida Central” “¿Anda viendo o
anda comprando…?, entre otras citas célebres, igual de divertidas y originales
que las contenidas en sus libros expuestos en el stand del Foro Literario
Costarricense, del cual fue un distinguido miembro y colaborador hasta el
último de sus días. </p>



<p>Aunque su interés primario nunca fue tanto vender –no le hacía falta- como pasar un rato de agradable esparcimiento, ajeno quizás a los colerones causados por el equipo de su tierra natal (Cartago de sus amores), siempre disfrutaba, cual joven autor primerizo, de ofrecer  su amplia colección de obras a todo aquel que se le acercaba a comprarle, saludarlo o felicitarlo por su desconocida venia de escritor. </p>



<p>“Venga, pase, tenemos chistes de cornudos”, pregonaba a los cuatro vientos, despertando la curiosidad de los transeúntes, entre los que no podían faltar algunos de sus pacientes, sorprendidos de que el doctor fuera tan ágil con el bisturí como con la pluma. Intrigados, apenados o graciosos, ingresaban al stand cautivado por las picarescas temáticas de la vasta biblioteca Rosenstock. </p>



<div class="et_pb_slider et_pb_slider_fullwidth_off et_pb_gallery_post_type">
				<div class="et_pb_slides">
					<div class="et_pb_slide" style="background: url(https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-1-1.jpg);"></div><div class="et_pb_slide" style="background: url(https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-5.jpg);"></div>
				</div>
			</div>



<p>Sus poco ortodoxas estrategias de venta a base de la fisga, chota y morbo eran
parte de un inconfundible sello personal que en más de una ocasión nos ponía en
aprietos tratando de discernir si hablaba en serio o en broma. Como cuando nos
vaciló diciendo que todo el dinero recaudado por las ventas de sus libros era
para los niños de Israel, o la vez que puso en su lugar a una mentirosilla señora
que le salió con el cuento chino de que no buscaba un libro, si no a un
familiar que se le había extraviado. Ni para qué lo hizo. “Bueno, sígalo
buscando y si lo encuentra, me lo saluda”, le espetó, dándole una merecida
lección a ella y a todas las personas que, en las ferias o en la vida, recurren
a toda suerte de pretextos para evitar el temido “no, gracias”.</p>



<p>A hoy todavía me carcajeo, rememorando esta y otras pintorescas salidas del
doctor, cargadas de humor, ironía, sabiduría y, por supuesto, la irreverencia
propia de quien se negó a tomarse la vida muy en serio. Tanto así que hasta de
él mismo y sus correligionarios se mofaba, al incluir en sus libros chistes de
judíos, a quienes calificaba como propietarios de las narices más grandes –él no
era la excepción- o tipos “frágiles, inteligentes y tristes” que, como gente de
mar, se pasaban toda la vida errando. </p>



<p>Tampoco tenía reparos en reconocerle al judío lo que es del judío. “No se rinden nunca (…), son gente del saber, del libro, portadores de memoria, el judío trabaja, quiere transmitir algo a sus hijos, dejar algún legado al mundo”, explicaba en sus obras. </p>



<p>¡Y vaya que él fue un digno exponente de ese precepto judaico! No solo como médico especialista en dermatología, fundador de la Clínica Rosenstock-Liberman y miembro activo de la Asociación Costarricense de Autores y Músicos (ACAM), sino también como autor independiente, con más de un centenar de publicaciones en su haber, convirtiéndose en uno de los autores contemporáneos más prolíficos de la literatura costarricense. Básicamente escribió sobre lo que le dio la gana: magia, sueños, pasiones, hechizos, amor, música, cultura, biografía, deportes y cuánta cosa usted se imagine. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright is-resized"><img decoding="async" src="http://www.analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-3-edit.jpg" alt="" class="wp-image-2104" width="289" height="403" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-3-edit.jpg 320w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2021/08/noe-3-edit-215x300.jpg 215w" sizes="(max-width: 289px) 100vw, 289px" /></figure></div>



<p>Lo hacía por mera inspiración, sin preocuparse mucho por técnica, métrica o
rima alguna. Lo que yo llamo un escritor libre, sin tapujos y sin rodeos, como
los títulos de sus libros. Su pluma fluía con la pasión que le daba su apego a
la belleza, a la medicina y al amor por la excelencia. </p>



<p>Un día podía estar hablando de la novia de Van Gogh o de los carros
deportivos de los deportistas más famosos del mundo y, al otro, escribiendo
cuentos, anécdotas, poemas, chistes o biografías de celebridades que en mi vida
había escuchado. Su oferta literaria, así como los géneros que exploró, eran amplios
como la cultura de la que era depositario, en nulo detrimento de esa humildad y
sencillez que lo hacían rehuir de las cámaras de la prensa o de los pomposos
eventos literarios.</p>



<p>Más que un médico distinguido, amable y servicial &#8211; como le escribió
alguien en Facebook-; incansable escritor, asiduo seguidor cartaginés, voraz
lector y amante de la música y el arte, era un señor íntegro, intimidantemente
culto y bueno a carta cabal, entregado a sus pacientes en el consultorio, a su
familia en el hogar y a sus amigos en todo momento y lugar.</p>



<p>No fue mera casualidad que la dedicatoria de uno de sus libros estuviera dirigida a su principal fuente de inspiración: sus trece nietos que “con sus travesuras y enseñanzas le dan color a mi vida”. Ni tampoco lo fue cuando en la última llamada que le hice, en noviembre del año pasado, al teléfono fijo de su casa (no tenía celular ni redes sociales; de lo contrario difícilmente habría tenido tiempo para escribir cien libros), luego del efusivo saludo y bromas de rigor, tuvo la deferencia de invitarme a comer al restaurante familiar, lo cual acepté gustoso y hambriento como buen amante de la comida mexicana. “Vaya y pida lo que quiera, yo lo invito con mucho gusto”, me dijo, en esa ocasión, sin saber que esas serían de las últimas palabras que le escucharía, fiel reflejo de su bondad, don de gentes, caballerosidad y cortesía. </p>



<p>¡El origen del éxito reside en un alma bella!, se lee en la última página de uno de sus libros A Calzón Quitado. Ahora entiendo por qué fue tan exitoso como esposo, padre, abuelo, médico, empresario, poeta, artista, escritor&#8230; Ese era Noe Rosenstock, un alma bella que no solo escribió que vivimos en un mundo hermoso en el “que fácil resulta a veces ser feliz”, sino que mostró con su vida y obra el camino para llegar ahí. Gracias por tanto don Noe. ¡Buen viaje, estimado amigo y colega!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2021/08/don-noe-el-medico-escritor-de-alma-bella/">Don Noe, el médico escritor de alma bella</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://analistahoy.com/2021/08/don-noe-el-medico-escritor-de-alma-bella/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>4</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
