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	<title>costa rica | Analista Hoy</title>
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	<description>Una mirada a la actualidad desde una óptica personal</description>
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	<title>costa rica | Analista Hoy</title>
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		<title>In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2025 02:13:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[autores libres e independientes]]></category>
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		<category><![CDATA[homenaje póstumo]]></category>
		<category><![CDATA[rodolfo ugalde]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Algo vio en mí y yo en él que la química abuelo-nieto fue casi inmediata. Quizás fue esa mezcla de juventud y veteranía, aunado a ese inquebrantable deseo en común por dar a conocer la literatura nacional, lo que cimentó una relación cordial, muy cercana, casi filial.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/06/in-memoriam-de-rodolfo-ugalde-escritor-del-pueblo-y-abuelo-de-letras/">In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas son las satisfacciones que me ha dejado la literatura: experiencias, lecciones, ventas, lindos comentarios, valiosas amistades y cuatro hijos de papel que ya caminan y viajan solos por el mundo.</p>



<p>Lo que nunca me imaginé encontrar, entre ferias y stands olorosos a tinta y papel, era un abuelo de letras que, feliz, me acompañaría durante gran parte de mi recorrido por estas apasionantes lides literarias.</p>



<p>¡Así es! Aparte de mis dos abuelos biológicos, tuve uno que me adoptó como nieto postizo desde el primer día que nos conocimos, cuando, recién publicaba mi primer libro, Bajo su propio riesgo, en el 2017, y era un completo neófito en el arte de vender literatura.</p>



<p>Su nombre era Rodolfo Ugalde Cordero, conocido cariñosamente como “el abuelo Popo”, nacido en Alajuela, pero con fuertes raíces afectivas en Puntarenas, su hogar de infancia y donde descubrió su adorado mar Pacífico.</p>



<p>Coincidimos por primera vez (hasta donde recuerdo) en una Feria Internacional del Libro, en la Antigua Aduana y, desde entonces, hicimos yunta inseparable de apoyo y participación recurrente en cuanta feria hubiese.</p>



<p>De todas por las que desfilamos (la FILCR, la Fiesta del Libro de la UCR, la Feria de la UNA, la de Heredia, etc.), la Feria de Emprendedores del Hospital México es la que me trae más gratos recuerdos del querido abuelo.</p>



<p>Ahí, junto a un apreciado amigo y colega, Ricardo Canzanella, éramos como los tres mosqueteros luchando por vender nuestras obras en medio de una vasta oferta de bufandas, remedios de propóleo, anteojos de sol y utensilios de cocina. ¡Vaya quijotada era aquello!</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" data-id="2610" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-2610" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-980x551.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/20180315_120153-1-480x270.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</figure>



<p>Al final, aunque no vendíamos mucho, la pasábamos muy bien, vacilando con los vecinos y deleitándonos -o sufriendo- con los testimonios de adversidad y resiliencia que escuchábamos de boca de los pacientes del centro médico.</p>



<p>Desde un principio, el abuelo creyó en mi potencial como autor y me lo demostraba no solo con su consejo oportuno, sino también con sus mensajes frecuentes de <em>Whatsapp</em>, fuera simplemente para saludarme o invitarme a una próxima feria a la que asistíamos gustosos.</p>



<p>Si no podía ir, él encantado se llevaba mis libros y los ofrecía con el mismo cariño y convicción que los de su propia autoría (gracias a él, mis escritos viajaron hasta Pérez Zeledón).</p>



<p>Algo vio en mí y yo en él que la química abuelo-nieto fue casi inmediata. Quizás fue esa mezcla de juventud y veteranía, aunado a ese inquebrantable deseo en común por dar a conocer la literatura nacional, lo que cimentó una relación cordial, muy cercana, casi filial.</p>



<p>Tuve la oportunidad de visitarlo en una ocasión en su casa en Desamparados, donde a pesar de que vivía solo, lo cual le resentía un poco, siempre estuvo acompañado de sus incondicionales retoños de papel.</p>



<p>En su mesa siempre hubo espacio, no solo para mis publicaciones, sino también para las de muchos otros autores que tal vez por falta de tiempo o recursos no podían participar en algunos eventos importantes.</p>



<p>Nunca fue egoísta ni mezquino. Su principal interés, más que vender libros, era crear un frente común de apoyo y divulgación de la cultura y el talento nacional procedente de diversas zonas del país.</p>



<p>“Vea, este librito lo escribió mi nieto, se lo recomiendo, tiene una pluma muy fina”, les decía a los clientes, cuando, a lo mejor, por pena o falta de experiencia yo no hallaba qué decir y él tomaba la batuta de representante y vendedor estrella.</p>



<p>Esos deseos de servir lo motivaron para fundar en el 2015, junto con otros renombrados escritores, el Grupo de Autores Libres e Independientes de Costa Rica, desde donde bregó por abrir espacios de apoyo y promoción literaria</p>



<p>Autoproclamado como el escritor del pueblo, sus especialidades fueron la novela, los relatos de no ficción y, por supuesto, la poesía, en la que hacía constante referencia a su madre, a la vida cotidiana, así como a sus triunfos -y fracasos- amorosos.</p>



<p>Dentro de su prolífico catálogo, destacan títulos como “En nuestro mar despertaron mis sueños”, “Tatuado por el amor”, “Para que no me olvides”, “El Mar se llevó en las olas mis anhelos”, “Poesías y vivencias”, entre otras que escribió bajo ese seudónimo que lo describía a carta cabal: <em>Popolesama.</em></p>



<p>Era un enamorado de la vida y de las mujeres, que, hasta el último de sus días, fueron inspiración para escribir bellos poemas que tocaban las fibras más sensibles del lector. En sus textos, aparte de su devoción al mar, reflejaba la idiosincrasia de su tierra, su amor incondicional por la vida y cierta melancolía por los tiempos pasados.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1.jpg"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2611" style="width:656px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-768x1024.jpg 768w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/06/IMG-20190806-WA0018-1-480x640.jpg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>Cuando asistía a una feria literaria era como si emprendiera un viaje: siempre lo acompañaba una maleta cargada de libros -propios y de terceros- que vendía con tal compromiso y dedicación que parecía que todos fueran suyos.</p>



<p>Visitarlo en su stand representaba no solo la oportunidad de adquirir alguna de sus maravillosas obras, sino departir con él un rato agradable, escuchando alguna de sus múltiples y divertidas anécdotas de juventud.</p>



<p>De cuando trabajó como linotipista en el desaparecido Periódico <em>Diario de Costa Rica</em> en 1956 o cuando llevó estudios de literatura con énfasis en Poesía Lírica y Novela, en la UCR, entre muchas otras experiencias.</p>



<p>La última vez que coincidimos fue en la FILCR del 2023, en Pedregal. Me parece verlo bajándose de su Subarú Justi gris (todo un clásico) y caminar despacio hacia el salón, casi arrastrando los pies, saludando a todos a su paso.</p>



<p>Jadeando, llegaba hasta el stand donde, metódicamente, extraía los libros de la maleta y los acomodaba, cual preciado tesoro, en la mesa del stand de turno. Su rostro reflejaba alegría, humildad y orgullo por su oficio.</p>



<p>Aunque diezmado de salud en sus últimas apariciones, participar de las ferias lo llenaba de vitalidad. Con sus más de 80 años a cuestas, asistía emocionado, por más cansado o adolorido que estuviera. Era de los primeros en llegar e iniciar la faena de venta con el mismo entusiasmo de sus años mozos.</p>



<p>Desde enero pasado no lo volvería a hacer. Dios tenía otros planes para él y se nos adelantó. Me dolió en el alma la noticia, pero sé que su espíritu permanece indeleble en cada línea que escribió y en el corazón de todos los que le conocimos.</p>



<p>Querido abuelo Popo, que el recuerdo de tu madre y tu adorado mar Pacífico sigan inspirando las historias de vida eterna que ahora escribes desde un mejor lugar. Por tus enseñanzas, por tu ejemplo de entrega y amor incondicional a los tuyos y a la literatura costarricense, pero sobre todo por concederme el honor de ser tu nieto de letras… ¡gracias, mil gracias, y hasta siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/06/in-memoriam-de-rodolfo-ugalde-escritor-del-pueblo-y-abuelo-de-letras/">In memoriam de Rodolfo Ugalde: escritor del pueblo y abuelo de letras</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>En condominio, sí, pero sin agua y añejos</title>
		<link>https://analistahoy.com/2025/03/en-condominio-si-pero-sin-agua-y-anejos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Mar 2025 18:28:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[condominio]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[servicios básicos]]></category>
		<category><![CDATA[sin agua]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo peor de todo era salir del apartamento y ver cómo todos andábamos en las mismas. Añejos y en harapos viejos. Como en los mejores tiempos de pandemia pero sin el bicho merodeando. Ante la falta de baño, entonces, nos mirábamos con desconfianza, de larguito y aguantando la respiración.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Quien diga que vivir en torre es el paraíso azucarado… o nunca ha vivido en una o simplemente está viendo muchos videos de millonarios en <em>pent house</em>.</p>



<p>No digo que tenga sus ventajas como la seguridad, las amenidades y la tranquilidad de no escuchar vendedores ambulantes tocando el portón cada cinco minutos, pero lo cierto es que los que vivimos en las alturas no estamos exentos de chascos iguales o peores que los que viven a ras del suelo.</p>



<p>Lo comprobé hace poco, cuando primero, nos dejaron poco más de medio día sin luz, por un mantenimiento preventivo del <em>breaker</em>, y, a la semana, fue el turno del agua, de la que no vimos una gota durante poco más de 24 horas, a causa de una “reventadura bastante importante en la tubería principal de agua potable”, en palabras de la propia administración.</p>



<p>¡Ni modo! Pasa en las mejores familias… y condominios. Si bien lo primero no fue tan complicado y lo resolví yéndome a trabajar al salón multiuso, donde, de paso, aproveché para conocer a la nueva vecina, lo cual ya es todo un logro para la mayoría de “asociales” que pululamos por estos espigados rumbos, lo segundo sí fue más complejo para todos los que acostumbramos bañarnos a diario.</p>



<p>Cuando al segundo día en la mañana vi a un vecino, balde en mano, salir a recoger agua de la piscina, me sentí literalmente, como en la vecindad del Chavo del 8, con todo y doña Florinda mandando a Kiko donde los vecinos a acarrear agua en coloridas cubetas.</p>



<p>¿Se acuerdan de ese capítulo? Donde todo el asunto se descontrola cuando terminan enfrascados en una cruenta y húmeda batalla campal a punta de cubetazos de agua. ¡Buenísimo y está disponible en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LZUqTkapOLI">YouTube</a>! Con el perdón del comediante mexicano Carlos Ballarta, quien critica que los latinos estemos conformados por 70% de agua, 15% de catolicismo y 15% de referencias de Chespirito, la verdad es que no encontré mejor metáfora para explicar lo ocurrido durante esos aciagos y secos días.</p>



<p>De repente, todos, sin distingo de piso, edad o nivel de fobia acuática, nos vimos en el dilema de si el agua recogida en la víspera la usábamos para lavarse uno o los platos de uno. O si, más bien, la echábamos al inodoro para poder jalar la cadena y deshacernos de esa colección de desechos fisiológicos acumulados como guaro de contrabando en fermentación.</p>



<p>Afortunadamente, a las primeras horas del segundo día y de manera previsora, la administración del condominio habilitó una serie de depósitos en el sótano y repartió botellas de agua potable que fueron más apetecidas que cerveza en tope de verano en Guanacaste. Con solo decirles que cuando yo bajé por la mía, minutos después de haber visto el mensaje en <em>WhatsApp</em>, ya no quedaba ni una sola y tuve que esperarme hasta la segunda provisión, que acá sigo esperando.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignright size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-07-at-8.55.21-AM-scaled.jpeg"><img decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2025/03/WhatsApp-Image-2025-03-07-at-8.55.21-AM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2577" style="width:430px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>¡Diay sí! No tuve más que administrar sabiamente, como en tiempos de guerra, la poca agua recolectada en ollas y picheles. A ratos no sabía si estaba en La Franja de Gaza o en el Donbás ucraniano esquivando los misiles de Putin. “Aquí estoy como en albergue de refugiados”, escribí por el chat de la familia, junto a una foto de mis depósitos artesanales de agua.</p>



<p>Lo peor de todo era salir del apartamento y ver cómo todos andábamos en las mismas. Añejos y en harapos viejos. Como en los mejores tiempos de pandemia pero sin el bicho merodeando. Ante la falta de baño, entonces, nos mirábamos con desconfianza, de larguito y aguantando la respiración. Por suerte no hubo una desbandada masiva y simultánea de vecinos en desesperada búsqueda de agua, porque si no nos mataba la claustrofobia en el elevador, de fijo lo hacía el tufo colectivo a “joco”.</p>



<p>Y más si, como yo, acumulaban una clase de baile y una sesión de pesas seguidas sin haber pasado por la ducha, lo cual, probablemente despertó las sospechas de una vecina, quien al verme regresar muy lirondo -y hediondo- del gimnasio, sutilmente me preguntó que cómo iba a hacer. “Diay, me quedaré así hasta nuevo aviso”, le respondí, provocándole más repulsión que gracia.</p>



<p>Igual, tampoco era que me molestara demasiado. Salir de la rutina del baño nuestro de cada día no es del todo malo y, aparte, vivo solo, por lo que no había riesgo de incordiar a nadie con mis aromas acumulados de gallo viejo (con el ala mata). Es que era eso o someterse a un baño estilo aviador (solo las alas y el motor) y, la verdad, a estas alturas, ya no tenía suficiente agua ni ganas de someterme a tan poco “aestethic” ritual de emergencia.</p>



<p>A modo de consuelo y para calmar la conciencia, de repente me invadió un conveniente sentido conservacionista y me dije que ese sería mi sacrificio personal en pro del ambiente y nuestros limitadores recursos naturales, aunque más de uno pensara que lo que me invadió fue el síndrome del francés añejo… y no me refiero al pan. &nbsp;</p>



<p>Por ende, empecé a dosificar la poca agua que me quedaba, priorizando, en orden de importancia, la hidratación, los dientes, los platos (perdonen, pero, al igual que mi abuela, no soporto ver platos sucios acumulados) y el inodoro. Todo lo demás podía esperar. El problema es que a veces se me olvidaba y, al terminar de lavarme los dientes, botaba el agua restante y, aunque fuera media taza, en virtud de las circunstancias, dolía bastante semejante despiste.</p>



<p>Definitivamente, nadie sabe lo que tiene hasta que le cortan el agua. Damos por sentada su existencia con solo abrir el tubo, pero nunca sabemos si esa ración será la última, ya sea porque nos la corten o porque ya no estemos. ¡A agradecer y cuidar más el preciado líquido!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2025/03/en-condominio-si-pero-sin-agua-y-anejos/">En condominio, sí, pero sin agua y añejos</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La vida está para más que manejar en presas</title>
		<link>https://analistahoy.com/2024/12/la-vida-esta-para-mas-que-manejar-en-presas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Dec 2024 22:48:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[accidentes]]></category>
		<category><![CDATA[congestión vial]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>
		<category><![CDATA[presas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Definitivamente, algo hay qué hacer en este país con el caos vial que nos manejamos. Ya el asunto está tomando tintes de tragicomedia griega: las tradicionales horas pico pasaron a ser días picos, extendidos de lunes a domingo, en un periodo de 24 horas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="has-text-align-right"><em>Tomada de Telediario.cr</em></p>



<p>Todos los diciembres y, cada vez con mayor fuerza, surge un factor cotidiano que atenta contra el espíritu de paz y amor que debe imperar en esta época festiva. Y no me refiero a las bravuconadas de Rodrigo Chaves, a los pleitos de condominio en la Asamblea Legislativa o a los subcampeonatos de la Liga Deportiva Alajuelense.</p>



<p>Hay un elemento, tan preocupante como todos los anteriores juntos, que al igual que la tamaleada o el festival de la luz, nos acompaña, cual infaltable tradición decembrina, en estos días de vientos alisios y tardes soleadas (¡por fin llegaron!).</p>



<p>Hablo de las típicas presas que, año tras año, se acrecientan más, amenazando con robar lo poco que nos queda de paciencia, cortesía y prudencia. Si bien estos valores constituyen una tríada imprescindible que debería prevalecer en diciembre (y todo el año), es precisamente para estas fechas en las que más nos hace falta.</p>



<p>Basta con salir al “chino” de la esquina para comprobarlo. Filas eternas, ceños fruncidos, golpes al volante y madreadas al aire. Todo un cóctel explosivo que, aunado al alcohol e irrespeto a la ley de tránsito, explica por qué solo entre enero y septiembre de este año se contabilizaron más de 23.600 atenciones médicas por accidentes de tránsito, según cifras oficiales de la CCSS.</p>



<p>A como pinta la cosa, no quiero imaginarme cómo va a estar el último trimestre, que incluye el congestionado y sufrido doceavo mes. Si por la víspera se saca el día, no se extrañen si se impone un nuevo y avergonzante récord. Para muestra, un par de “botones” de lo que he podido ver y experimentar días atrás, cuando, para mi infortunio, tuve que adentrarme en ese campo de batalla en el que se han convertido las calles de San José (¿o de Costa Rica?).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/presas-monumental.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/presas-monumental-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-2477" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/presas-monumental-1024x768.jpg 1024w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/presas-monumental-980x735.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/presas-monumental-480x360.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Tomada de monumental.co.cr</em></p>
</blockquote>



<p>En mi ruta hacia al este por la recién inaugurada -sin terminar- Circunvalación Norte, todo iba muy bien hasta que llegó la hora de tomar el carril auxiliar de salida hacia Calle Blancos o Tibás. Aquello era como las afueras del EBAIS de Cristo Rey a las 5 de la mañana. Una fila interminable de carros que casi llegaba a la entrada de la León XIII.</p>



<p>En un mundo ideal, lo que procedía era colocarme detrás del último auto de la fila. Pero, aparte de que nunca me di cuenta de que la cola era para salir de Circunvalación (insisto, era infinita), si hubiera esperado mi turno para tomar el carril, es capaz que todavía estaría ahí clavado, y yo no estaba dispuesto a pasar Navidad metido en una presa.</p>



<p>Así que tocó aplicar la “vieja confiable” de saltarme la fila y buscar cómo colarme un poquito más adelante. Ni para qué lo hice. Casi se me quema la direccional esperando que algún alma piadosa me diera espacio. O sea, yo entiendo, colarse en cualquier tipo de fila está mal (salvo que sea la del baño y ya no aguante), pero ser descortés no es tampoco la mayor de las virtudes.</p>



<p>Pasaron tres, cinco, diez autos… Y ni uno solo se dignó en darme campo y, más bien, a riesgo de darle un “besito” al del frente, le metían la chancleta para despejar cualquier atisbo de cortesía o educación. Yo, como conductor estoico, que, desde hace mucho renuncié a pitarle o gritarles a desconocidos en carretera (no vaya a ser que anden armados), opté por orillarme, reclinar el asiento y tomar una breve siesta a la espera de que alguien me dejara pasar.</p>



<p>¡Ay no! No le creo. Este “man” está exagerando, dirán ustedes. ¡Se los juro! Si hubiera cámaras del MOPT en el sector, los exhortaría a pedir el video para que lo suban a redes y, de paso, me concedan mi minuto de fama y viralidad como regalo navideño. Pero, como no hay, tendrán que confiar en mi palabra de “boy scout”. Más de uno al verme en ese plan resignado, en lugar de una sonora ofensa, me dedicó una amable y lastimera sonrisa, algo que, en semejante jungla asfáltica, ya era un logro digno de encomio.</p>



<p>Cuando me preparaba a pasar ahí la noche, un trailero (del que menos esperaba un gesto amable) se compadeció y finalmente me cedió el lugar, a lo que agradecí sin antes llevarme mi buena regañada: “A la próxima hace la fila”. No le respondí y seguí mi camino; algo tenía de razón.</p>



<p>La siguiente me ocurrió más recientemente, cuando, a falta de carro (se lo presté a mis papás para ir a Guanacaste) tuve que pedir un Uber para dirigirme desde mi casa, en La Uruca, a Radio Monumental, un trayecto de poco más de dos kilómetros que, en condiciones despejadas, recorro en cinco minutos en vehículo.</p>



<p>Ese día, como que todos los Santos Viales y Vírgenes del Asfalto conspiraron en mi contra… ¡y no hubo manera! Por más que inicié unos 20 minutos antes la búsqueda, simplemente no había autos disponibles y los que había me cobraban más de 8000 colones (lo que cuesta un viaje ida y vuelta al aeropuerto) o me cancelaban al último momento, después de una larga espera.</p>



<p>“Perdón amigo, es que hay alta demanda y mucha presa”, me dijo a modo de saludo el conductor, cuando finalmente pude encontrar uno (“Si no me decís, no me doy cuenta”, pensé). Para no cansarlos con la historia, tardé el triple de tiempo que me tardo normalmente y, por supuesto, llegué tarde a la radio. Y eso que me bajé antes del carro y, al mejor estilo de los “quiebraventanas” de Hatillo, pegué carrera en media rotonda Juan Pablo II. A la próxima, mejor me voy a pie y llego más rápido. ¡Literal!</p>



<p>Así como yo, quién sabe cuántas personas más, por el mismo motivo, no han podido llegar a tiempo a citas médicas, a la graduación del hijo, a una entrevista de trabajo, entre otros compromisos que no necesariamente corresponden a fiestas o reuniones sociales propias de la época.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-full is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/observador-presas-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/observador-presas-1.jpeg" alt="" class="wp-image-2485" style="width:751px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/observador-presas-1.jpeg 1024w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/observador-presas-1-980x735.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/12/observador-presas-1-480x360.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Tomada del Observador.cr</em></p>
</blockquote>



<p>Definitivamente, algo hay qué hacer en este país con el caos vial que nos manejamos. Ya el asunto está tomando tintes de tragicomedia griega: las tradicionales horas pico pasaron a ser días picos, extendidos de lunes a domingo, en periodos de 24 horas.</p>



<p>Lo comprobé, cuando de camino a Desamparados, un sábado de estos, como a las 8 de la noche, me encontré, en un barrio residencial, una congestión vial como la de la entrada a Heredia un viernes de quincena y de juego de la <em>Sele</em>. En ese momento me dije: ¡hasta aquí! Me guardo en la casa, como ermitaño, y no vuelvo a salir hasta que termine el mes o Santa Claus me regale su trineo, con todo y renos.</p>



<p>Dicen las estadísticas que, en el país, el&nbsp;24%&nbsp;de las personas tarda&nbsp;más de dos horas en llegar a su lugar de trabajo, lo cual eleva los niveles de estrés, ansiedad e irritabilidad, afectando incluso sus responsabilidades diarias (trabajo, estudio, entretenimiento, etc.) y hasta sus proyectos de vida.</p>



<p>¡A lo que hemos llegado! O sea, cuando el de arriba nos llame a cuentas y nos increpe sobre la noble misión a la que dedicamos nuestra existencia terrenal, que no se extrañe si más de uno le responde: ¡a manejar en presas!</p>



<p>Creo que la vida está para más que eso. ¡Que Dios nos agarre confesados… y despejados!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/12/la-vida-esta-para-mas-que-manejar-en-presas/">La vida está para más que manejar en presas</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<item>
		<title>¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2024 02:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[año nuevo]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>
		<category><![CDATA[navidad 2024]]></category>
		<category><![CDATA[navidad anticipada]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>A como estamos, ya no vamos a saber si comernos primero la sardina o el tamal. Según el calendario gregoriano, la Semana Santa antecede a la Navidad. Pero a juzgar por acontecimientos recientes, ya no estoy tan seguro.</p>



<p>Si por más de uno fuera se va directo y sin escalas de la procesión del Resucitado a las posadas del barrio. O, peor aún, se saltan con garrocha de diciembre a diciembre, pasándole por encima a todo lo que haya en el interín (al padre, a la madre, al niño, al Espíritu Santo y hasta a los próceres de independencia).</p>



<p>Para muchos, no sería mala idea. Se ahorran varios feriados, con todos los pagos doble y gastos extra que eso implica y, a la postre, aumentarían utilidades (¡bendito capitalismo!). El problema es para el resto de los mortales que, más bien, imploran por duplicar la cantidad de feriados al año.</p>



<p>Sin embargo, pareciera, más bien, que se están acortando. En nuestro afán por desempolvar cuanto antes las luces, las botas y los muñecos de nieve, no ha terminado de resucitar Jesús cuando ya lo queremos mandar de vuelta al pesebre, como si fuera el mismísimo Benjamin Button. ¡Y así, tampoco!</p>



<p>Demos chance a que las banderas tricolores ondeen tranquilas en las fachadas de las casas, sin ningún tipo de intromisión extemporánea proveniente del Polo Norte. Porque, de lo contrario, no sería nada raro que el próximo año, la antorcha de la libertad sea escoltada por Santa Claus en trineo y que Rodolfo El Reno se cuele con su farol de cascanueces entre los escolares que desfilan en la víspera de la conmemoración del grito de independencia.</p>



<p>¿Y a usted qué le importa si la gente quiere empezar a decorar recién regresando de Romería? ¿Si lo hizo Maduro en Venezuela, por qué yo no? me recriminará más de un lector, tildándome de amargado y aguafiestas. Les doy la razón. Cada quien hace con su vida y su casa lo que quiera. Allá ellos si quieren darle posada a los Reyes Magos todo el año.</p>



<p>Pero, el otro día, que vi en el periódico que una reconocida tienda departamental daba por inaugurada la Navidad a mediados de septiembre y otra emisora, en media presa, me quería recetar el “villancico” de <em>Navidad sin Ti</em>, del Buki, después de escuchar la Patriótica, me convencí de que ya el asunto está adquiriendo tintes surrealistas.</p>



<p>Entre resignado y gracioso, me dije: ¡No más! Paren esto que yo aquí me bajo. Ni siquiera han amainado las lluvias del último trimestre y ya nos quieren zampar por la fuerza los vientos alisios con aroma a ciprés. ¡No se vale! Déjenme primero decidir cuál disfraz voy a usar para la fiesta de Halloween y, luego, hablamos de muérdagos, bellotas y rompope.</p>



<p>Y repito, no es que yo sea un amargado o la reencarnación criolla del Grinch (al contrario, amo la Navidad), pero es que, a veces, me parece que vamos viviendo, como diría mi abuela, a trompada de loco. Si ya de por si el tiempo, en su acelerado e inexorable transcurrir, nos lleva casi que arrastras, por qué nos empecinamos en inyectarle “nitro” a la máquina.</p>



<p>Aquello de que el mundo se va a acabar no es más que el pegajoso estribillo de una canción de Molotov de finales de los 90. Si acaso una advertencia para los incrédulos del Y2K, pero nunca una verdad irrefutable o profecía autocumplida. Mucho menos una justificación para deambular por la vida enarbolando la consigna de que cualquier fecha y lugar son buenos para celebrar, como si con los excesos típicos de diciembre no tuviéramos suficiente.</p>



<p>Admito que no es fácil resistirse a la tentación de colgarse desde ahora el gorrito rojo. Es más, confieso que he caído y a mucha honra. Aquí donde me ven quejándome por las Navidades anticipadas, el otro día me puse a ver una de esas películas navideñas categoría CC (cursi y cliché) que abundan en Netflix y ya estoy con ganas de tirarme la segunda, por más predecibles y básicas que sean (la típica historia de la pareja que pasa del odio al amor en menos de lo que se desenvuelve un tamal).</p>



<p>Y para terminarla de hacer, también, recientemente, me percaté, gracias a la capacidad de observación de mi hermana, que unos platos de Santa tienen más de 10 meses de estar adornando la pared de mi cocina… y yo, ¡ni en cuenta! Así o más despistado. Y a estas alturas, ¿para qué quitarlos? Que me acompañen desde ya a recibir con orgullo el 2025. De por sí, ya hace rato que iniciaron los simulacros de fin de año.</p>



<p>¿Cuál es el origen de estas navidades cada vez más tempraneras? No sé si es por un auténtico e irrefrenable espíritu festivo que, como la influenza, se disemina por doquier en estos tiempos lluviosos o por una creciente presión mercantilista que obliga a más de uno a hacer su diciembre en agosto.</p>



<p>¿Será eso o será que los valores navideños se han visto injustamente reemplazados por la fiesta, las comilonas, el guaro y el desenfreno? Puede ser, también, que se nos va tan rápido la temporada que muchos fiesteros desean extenderla a ver si acaso nos alcanza para todas las reuniones y compromisos que afloran durante tan magnánimos días. Si ese es el caso, no los juzgo, los entiendo y me les uno a la causa.</p>



<p>Es más, entre tanta desventura que nos embarga a diario, bien nos cae un merecido respiro, prorrogable a tres o seis meses plazo. Lo que pasa es que, bajo esa premisa, nos va a faltar calendario para anestesiar el efecto pernicioso de tanta mala noticia que contamina el entorno cotidiano.</p>



<p>Pensándolo bien, tal vez lo que necesitamos es no andar buscando tanto por fuera lo que guardamos adentro. Los sentimientos de la época (felicidad, amor, unión, armonía, paz, etc.) habitan en nuestro interior y solo florecen cuando nos sometemos a una automejora continua que nos faculte a asumir dignamente los retos venideros, en cada uno de nuestros roles y facetas.</p>



<p>El espíritu navideño puede mantenerse vigente dentro de nosotros todo el año (es más, así debería ser). No hacen falta luces multicolores en la calle ni empezar la Navidad después del día de los enamorados para encontrar esas emociones asociadas. Es algo que viene determinado, no por la fecha que señale el calendario, sino por las decisiones y pensamientos que decidimos alojar en nuestra mente y corazón.</p>



<p>Cuando así lo entendamos, sea producto de una profunda introspección o un milagro de Navidad, habremos comprendido que una cosa es celebrar la época y otra muy diferente vivirla en su máximo esplendor. Optemos por lo segundo y dimensionemos, finalmente, el verdadero significado de la Navidad, uno que no conoce de fechas, momentos y lugares.</p>



<p>¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo… hoy, mañana y siempre!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/10/que-tengan-una-feliz-navidad-hoy-manana-y-todo-el-ano/">¡Que tengan una Feliz Navidad hoy, mañana y todo el año!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Así se vivió la FNL 2024: ¡Que siga la fiesta por muchos años más!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Aug 2024 20:26:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[feria literaria]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta nacional de la lectura 2024]]></category>
		<category><![CDATA[FNL]]></category>
		<category><![CDATA[literatura costarricense]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con mis normales inseguridades a cuestas, me armé de valor y me fui dispuesto a sacarle el máximo provecho a la experiencia y, sinceramente, no me arrepiento de cada aprendizaje, conversación, reflexión o consejo. Más allá de las ventas conseguidas, que superaron mis expectativas, pude llevarme, como es usual en este tipo de actividades, una serie de ganancias intangibles que traspasan el plano económico.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/08/asi-se-vivio-la-fnl-2024-que-siga-la-fiesta-por-muchos-anos-mas/">Así se vivió la FNL 2024: ¡Que siga la fiesta por muchos años más!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>De entrada, parecía como si estuviéramos ingresando al laberinto anexo al hotel Overlook, en las montañas de Colorado. ¿Lo recuerdan? El del Resplandor, el clásico del cine de culto. Quienes vimos la película, difícilmente olvidemos esa referencia.</p>



<p>Sin embargo, aquella suerte de intrincado caracol que daba la bienvenida a los presentes no hacía temer lo peor ni desencadenaba una cacería contra el tiempo, por parte del trastornado escritor, Jack Torrance. Era al revés. Quienes cruzaban el umbral, se disponían a ser ellos quienes perseguían a los autores, cuerdos o no, reunidos en la Antigua Aduana, en San José.</p>



<p>A diferencia de años anteriores, en que la distribución por filas paralelas, a modo de largos pasillos, invisibilizaba a muchos expositores, esta vez los organizadores se pusieron “la 10” e idearon un montaje que obligaba a los visitantes a recorrer todos y cada uno de los stands, colocando de primero a los autores independientes, seguidos, en el fondo, por editoriales y librerías. ¡Bien por eso!</p>



<p>Desde que me di cuenta de tal acierto, el día previo a la inauguración, me invadieron buenos augurios para la Fiesta Nacional de la Lectura 2024 (FNL). Y, por suerte, no me equivoqué. La verdad es que el evento, en su tercera edición, fue un rotundo éxito de asistencia y de ventas, superando las expectativas de todos los presentes, tanto público como expositores.</p>



<p>Aunque al principio, las inoportunas lluvias vespertinas de medio año y el hecho de que no cayera en quincena, amenazaba a ratos mi optimismo inicial, nada de lo anterior fue impedimento para que todos disfrutáramos de una gran y concurrida fiesta dedicada a uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad culta: la lectura.</p>



<p>Fueron tres días completos de fiesta (del 26 al 28 de julio), celebrados en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica. Así que había doble motivo de celebración. Más de 120 selectas propuestas literarias fueron parte de los invitados de lujos a un evento familiar que tuvo de todo: presentaciones de libros, conferencias, lecturas de poesía, talleres y cómodos espacios para la promoción de la lectura y la escritura.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="460" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-1024x460.jpeg" alt="" class="wp-image-2431" style="width:689px;height:auto" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-980x440.jpeg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.34.36-PM-1-480x216.jpeg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>
</div>


<p>Tuve el honor de ser parte de las autorías elegidas para participar, junto con colectivos, editoriales, librerías, iniciativas educativas y de promoción literaria, libros ilustrados, cómics y otros proyectos vinculados a la lectura que se dieron cita en la nave de ladrillo.</p>



<p>Con mis cuatro libros a cuestas, participé por primera vez a título personal y no como integrante del colectivo, Faro Literario, al que pertenezco desde el año 2017 y con el cual he asistido ininterrumpidamente a esta y otras ferias literarias, con resultados, algunas veces buenos y otros no tanto.</p>



<p>Es decir, que, en esta ocasión, tendría un stand para mi solito y mis hijos de papel, provocándome una descarga de sentimientos encontrados. Por un lado, bastante emocionado por la posibilidad de gozar de mayor espacio y visibilidad, pero a la vez, un poco de temor, al implicar ello una mayor exposición al escrutinio y crítica de los asistentes, lo cual, hasta cierto punto, se diluye cuanto estás aupado por una agrupación de varios escritores.</p>



<p>Con mis normales inseguridades a cuestas, me armé de valor y me fui dispuesto a sacarle el máximo provecho a la experiencia y, sinceramente, no me arrepiento de cada aprendizaje, conversación, reflexión o consejo. Más allá de las ventas conseguidas, que superaron mis expectativas, pude llevarme, como es usual en este tipo de actividades, una serie de ganancias intangibles que traspasan el plano económico.</p>



<p>Por ejemplo, la posibilidad, no solo de enfrentarme y vencer mis miedos, sino también de compartir con varios lectores actuales que ya me han leído y con otros potenciales que prometieron hacerlo próximamente, como parte de las nuevas lecturas que tienen en su larga lista de pendientes (típico de cualquier asiduo lector que lo que le falta es tiempo para devorar libros).</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.35.13-PM.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-16-at-5.35.13-PM-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2419" style="width:568px;height:auto"/></a></figure>
</div>


<p>Aunado a ello, los expositores presentes fortalecimos relaciones con los viejos amigos y colegas, conocimos nuevos e hicimos importantes contactos a nivel profesional con libreros, editores e incluso emprendedores. En mi caso me visitó un joven interesado en hacer una prueba de aceptación y venta de mis títulos en su recién lanzada librería en línea, a lo que, por supuesto, accedí gustoso.</p>



<p>Esas fueron parte de las agradables y numerosas visitas que recibí durante la feria, algunas más memorables que otras, no siempre por buenas razones, como la señora que, tras quedar enamorada de mi libro de dichos y expresiones de los abuelos (A la sombra del San Miguel), me dijo que estaba muy caro y terminó vendiéndome a mí -y no muy baratos- sus separadores de libros (¡nadie sabe para quién trabaja!).</p>



<p>Pero, como de todo hay en la fiesta de la lectura, no faltaron los clientes que me reconocieron y me compraron más por mi habilidad para imitar que para escribir. “Hey, ¿verdad que usted es el de Pelando el Ojo?”, me preguntaba más de uno con gesto de asombro y entre fotos, imitaciones y risas, se llevaban un libro autografiado, más en su calidad de fan del programa que por un genuino interés de la obra. Bueno, en la guerra y en las ventas, todo se vale.</p>



<p>Son estas anécdotas y curiosidades del detrás de cámaras que, junto a los chistes, risas y amenas conversaciones entre colegas, hacen que la jornada sea más llevadera y menos extenuante. Porque les cuento que estar tres días ahí metido un promedio de diez horas diarias, no es jugando y la única forma de sobrellevar el cansancio es en comunión y solidaridad con el público y demás expositores.</p>



<p>Con mis vecinas, por ejemplo, ya hasta teníamos nuestro propio código de comunicación, en el que bastaba una señal o el tradicional “cuídeme el chinamo” para entendernos y acuerpar al compañero cada vez que se iba a comer, al baño o simplemente a dar una vuelta para distraerse, recargar o chismear con los compas en momentos de baja afluencia.</p>



<p>De todos con los que pude interactuar me llevó valiosos recuerdos y aprendizajes, especialmente de mi vecinita Ivonne Quesada, conocida como Ivo, una perspicaz, ocurrente e inquieta adolescente, quien, a sus 16 años, ya escribió un libro y tiene otro en camino. O sea, la niña no ha estrenado cédula y antes de salir del colegio ya va a tener dos obras publicadas. ¡Así o más carga!</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.21-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="771" height="1024" data-id="2427" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.21-PM-1-771x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2427"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.20-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="2426" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.15.20-PM-1-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2426"/></a></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.12.02-PM-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" width="460" height="1024" data-id="2425" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/08/WhatsApp-Image-2024-08-17-at-2.12.02-PM-1-460x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2425"/></a></figure>
</figure>



<p>Ya quisiera yo haber tenido la visión, disciplina y talento que ella exhibe a tan corta edad (a mis 16 estaba más preocupado por ganarle a mis amigos en Nintendo y con costos completaba las redacciones de Español). Definitivamente, todo un ejemplo a seguir para sus contemporáneos y la prueba viviente de que la juventud actual es más que retos y bailes en TikTok.</p>



<p>¡Tanto qué aprender de Ivo, Marilena, Le, Daniel, Adolfo, Ingrid, Alvaro y demás &nbsp;expositores que enaltecieron la tercera edición de la Fiesta Nacional de la Lectura, llenando de talento, color, imaginación, creatividad y arte cada rincón de la Antigua Aduana! Una muestra clara e irrefutable de que este país tiene todo para convertirse en un referente cultural en Latinoamérica y el mundo.</p>



<p>Es cuestión de creérselo y demostrarlo en eventos de alto vuelo y calibre como la Fiesta Nacional de la Lectura. Gracias a todos los que la hacen posible y desde ya esperando con ansias la edición del 2025. ¡Que siga la fiesta!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/08/asi-se-vivio-la-fnl-2024-que-siga-la-fiesta-por-muchos-anos-mas/">Así se vivió la FNL 2024: ¡Que siga la fiesta por muchos años más!</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Tragicomedia bancaria: Dos horas para un cambio de clave</title>
		<link>https://analistahoy.com/2024/07/tragicomedia-bancaria-dos-horas-para-un-cambio-de-clave/</link>
					<comments>https://analistahoy.com/2024/07/tragicomedia-bancaria-dos-horas-para-un-cambio-de-clave/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Jul 2024 22:49:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[bancos]]></category>
		<category><![CDATA[cambio de clave]]></category>
		<category><![CDATA[contraseña]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[trámites digitales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es curioso, pero entre más avanza la tecnología, más complicado se torna hacer ciertas diligencias.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hacer trámites bancarios se ha vuelto como ir a la guerra desarmado: si no te matan, volvés malherido, desgastado y con síntomas de estrés postraumático.</p>



<p>Decía Napoléón que las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo. Bueno, yo, sin tener caballo blanco ni haber combatido en Waterloo, le agregaría, retrotrayendo tan célebre máxima a la actualidad, que con los bancos pareciera no haber otra alternativa para vencer.</p>



<p>Lo comprobé el fin de semana pasado que me enfrenté a un trámite en apariencia fácil y habitual que puso a prueba mi exigua capacidad de asombro y mi no menos escasa paciencia, cuando de lidiar con ciertas entidades públicas o privadas se trata.</p>



<p>Es curioso, pero entre más avanza la tecnología, más complicado se torna hacer ciertas diligencias. Yo entiendo que las claves dinámicas, los tokens y los códigos son parte los protocolos y controles de seguridad que establecen los bancos para proteger nuestros datos y patrimonio, pero es que a veces el asunto se torna medio surrealista y digno de un episodio de Ripley.</p>



<p>Resulta que por motivo de mi crónico e irremediable espíritu de despistado (nunca indespistado), se me olvidó la contraseña de ingreso a la banca en línea de uno de los bancos de los que soy cliente y de cuyo nombre no quiero acordarme (tampoco me están pagando para hacerles publicidad, mala, pero publicidad, al fin).</p>



<p>Un olvido muy común que a todos (despistados o no) nos ha pasado, con mejores o peores resultados, y que debería resolverse fácilmente con el ingreso de un par de datos por aquí, otros por allá y el envío de una contraseña temporal que sirve para definir otra permanente y ojalá bien anotada, a fin de evitar inoportunos “lagunazos” que nos obliguen a intentar entrar múltiples veces, digitando hasta con las iniciales y el número de calzado del tatarabuelo fallecido.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/registration-4229634_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/registration-4229634_1920-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-2412" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/registration-4229634_1920-980x653.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/registration-4229634_1920-480x320.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Bueno, hasta ahí todo bien y normal; un simple trámite de recuperación de contraseña. No seré el primero ni el último. El inesperado problema sobrevino cuando el bendito correo automático del banco no entraba ni al “spam” y uno ahí, como la loca del muelle de San Blás, contemplando la pantalla y dándole “refrescar” cada milisegundo a ver si se dignaba en aparecer.</p>



<p>Dos, tres, cuatro intentos y no había manera (fuera para cobrar la tarjeta ahí estaría de primerito y hasta repetido). ¡Como puede ser! Si es una simple clave y no los expedientes de los clientes morosos. Resignado y con mal presentimiento, me tocó recurrir al plan B: contactar a Servicio al Cliente por WhatsApp.</p>



<p>Después del saludo de rigor y plantearle mi consulta a “Robanquín” (así bauticé al Chatbot), este entendió que mi solicitud sobrepasaba sus habilidades de autómata bancario y me refirió con un colega humano en capacidad de resolverme en tiempo y forma mi solicitud… o, al menos, eso creía.</p>



<p>Tras explicarle a la ejecutiva preferencial, se confirmaron mis sospechas iniciales: “Estimado cliente, este trámite es considerado sensible y <em>yada, yada, yada</em>…” Si no, ya vi que me van a pedir hasta la fe de bautismo y la fecha de mi última confesión. Al final, se conformaron con foto de la cédula en tiempo real y la respuesta a unas preguntas de rigor para cerciorarse de que yo fuera realmente yo y no un cibercriminal prófugo a punto de consumar un golpe millonario.</p>



<p>Convencidos de que mis intenciones eran legítimas, me dijeron que me iban a transferir a un asesor de video llamada que nunca me llamó porque supuestamente “estamos presentando un alto volumen de consultas y el tiempo de espera es mayor al normal”.</p>



<p>Me remitieron, entonces, con otra ejecutiva preferencial que, luego de validar que el correo donde solicitaba la contraseña temporal era el mismo al registrado en el sistema y que lo había intentado varias veces sin éxito, tanto desde el teléfono como la computadora, me solicitó un correo alternativo, con la promesa de que me lo harían llegar lo antes posible.</p>



<p>Por fin, ya me iban a resolver y podría irme a bañar tranquilo y alistarme para asistir a un evento al que me había comprometido ir con un amigo y para el cual ya iba tarde. ¡Qué va! Espero hasta cinco minutos y ni los grillos se escuchaban de fondo. Cuando finalmente me escriben, resulta que era otra asesora bancaria, preguntándome cómo podía ayudarme.</p>



<p>¡No puede ser! ¿Otra vez? Empiezo a sospechar que todo era parte de una broma pesada o un sketch de Lente Loco. Convencido de lo contrario y a punto de mandar todo a la “remierda” (como diría Peter Capussoto y sus videos), respiro profundo y con aire estoico le respondo con amabilidad fingida: “Ya me estaba atendiendo y resolviendo una compañera suya. ¿Tengo que hacer de nuevo la consulta?”.</p>



<p>Al final no fue necesario, la señorita revisó la conversación anterior, no sin antes advertirme que, si quería continuar con mi gestión, debía indicarle dónde me encontraba en ese momento (no importa si estaba en el baño) y enviarle una fotografía, tipo selfie, donde nos viéramos mi persona y la cédula, ambos sonrientes, mondos y lirondos.</p>



<p>Cumplo con ambos requisitos y <em>voilà</em>: “Le enviamos por correo electrónico la nueva contraseña temporal”. Le agradezco y me voy de inmediato a mi correo y, de nuevo, no había mínima señal del escurridizo mensaje. Temiendo nuevamente lo peor, le consulto a cuál dirección me la mandó y, como si se tratara de un chiste cruel, me responde que a la que tengo registrada en el sistema.</p>



<p>Al borde del llanto y de tirarme por el balcón, le replico que la dirección registrada es precisamente donde no me llegan los mensajes automáticos y que si POR FAVOR me la puede enviar al otro correo que le di desde que iniciamos la conversación, hace más de una hora. ¿Me entendió o se lo dibujo?, lo pienso y poco me faltó para espetárselo en la cara.</p>



<p>Me ignora y me dice que, para finalizar mi solicitud y por razones de seguridad, me comunicará con un ejecutivo de atención preferencial del servicio de videollamada, algo que me dijeron iban a hacer desde un principio, cuando -repito- recién iniciábamos la conversación, hace más de una hora.</p>



<p>O sea, ¿es en serio o me están agarrando de maje? De verdad que el sentido común es el menos común de los sentidos, incluso en las entidades financieras. Ya resignado y tomándolo con humor, finalmente me mandan el <em>link</em> de la videollamada y, despeinado (venía saliendo de la ducha), a medio arreglar y con cara de exasperado, le respondo a la señorita, quien me habla como si nada hubiera pasado.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/password-2271736_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="575" src="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/password-2271736_1920-1024x575.jpg" alt="" class="wp-image-2413" srcset="https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/password-2271736_1920-980x551.jpg 980w, https://analistahoy.com/wp-content/uploads/2024/07/password-2271736_1920-480x270.jpg 480w" sizes="auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /></a></figure>



<p>Haciendo gala de todas mis herramientas de autocontrol emocional, procedo a explicar por enésima vez el motivo de mi contacto y, tras contestar, también por enésima vez, a las preguntas de seguridad planteadas, registraron mi segundo correo y ahora sí (¡aleluya, aleluya!) me mandaron la bendita contraseña temporal, tras más de dos horas de dimes y diretes. Sí, así como lo lee, dos horas para recibir una secuencia de 10 dígitos alfanuméricos. Ya no sabía si lo que pretendía era ingresar a mi cuenta bancaria o hackear la página de la Reserva Federal de Estados Unidos.</p>



<p>Terminaron ofreciéndome un seguro contra fraude que ignoré (¿no tendrían un seguro contra la inoperancia?) y mandándome una encuesta de valoración del servicio que no tenía ánimo ni tiempo de completar (ya iba tarde al evento), aunque bien se merecían un cero enorme en todo. Me despiden con un “que tenga una excelente tarde” que me sonó tan irónico como el “Dios lo bendiga” del presidente Rodrigo Chaves a los periodistas canallas.</p>



<p>A esas alturas, el daño ya estaba hecho y mi intención pasó de cambiar la contraseña, a cambiar de banco entero. ¡Por ineficientes! Y pensar que no debo ser el único…</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2024/07/tragicomedia-bancaria-dos-horas-para-un-cambio-de-clave/">Tragicomedia bancaria: Dos horas para un cambio de clave</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A salvo de una Bonnie que no fue ladrona ni caricatura</title>
		<link>https://analistahoy.com/2022/07/a-salvo-de-una-bonnie-que-no-fue-ladrona-ni-caricatura/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jul 2022 20:14:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[lluvias]]></category>
		<category><![CDATA[tormenta Bonnie]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Independientemente de las razones técnicas o científicas por las que no nos golpeó tan fuerte, yo, que de meteorología se lo mismo que de astrofísica, me limitaré a decir que somos un país bendecido y privilegiado.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/07/a-salvo-de-una-bonnie-que-no-fue-ladrona-ni-caricatura/">A salvo de una Bonnie que no fue ladrona ni caricatura</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Al final –y por suerte- no se comportó como su homónima humana de la primera mitad del siglo XX, famosa por las fechorías cometidas junto a su cómplice y enamorado, Clyde Barrow.</p>



<p>No tomó por asalto a comercios, gasolineras o bancos, el objetivo preferido de la pareja de célebres criminales, oriundos de Texas e hijos de la Gran Depresión de 1930.</p>



<p>Esta otra versión, de casi un siglo más tarde, emergió mejorada y con un poco más de bondad a cuestas. Y aunque también acompañada de gran expectativa y zozobra, no fue tan cruel como el nombre lo hacía presagiar.</p>



<p>Más allá de las debidas y prudentes precauciones del caso, no hubo necesidad de emboscadas ni tiroteos para erradicarla. Solita llegó, en modo visita relámpago, y solita se fue por donde vino, como quien no quiere la cosa. ¡Gracias a Dios!</p>



<p>Obviamente no podía hacerlo sin dejarnos un indeseable legado a su paso: más de 8500 casas sin electricidad, 3.500 evacuados, 440 centros educativos afectados, 28 incidentes por inundaciones (al pasado 2 de julio) y daños considerables en comunidades de Pacífico y Zona Norte</p>



<p>No pretendo minimizar los perjuicios causados, ni el sufrimiento humano aparejado a estos –una sola persona que pierda su casa ya es tragedia- pero si lo comparamos con los efectos provocados por Nate y Otto, dos de los más devastadores de los últimos seis años, Bonnie nos trató con generosa compasión.</p>



<p>Digamos que, lejos de remitirnos a la icónica bandolera estadounidense, esta tormenta se asemeja más, con las distancias del caso, a su tocaya de <em>Toy Story</em>, la niña vecina de Andy y heredera de los juguetes vivientes más entrañables del cine.</p>



<p>Por supuesto que no fue todo dulzura, curiosidad e inocencia, como el personaje secundario de la franquicia cinematográfica –siguiendo con la analogía cinéfila más bien nos recuerda a Sid Philips- pero sin duda nos trató con benevolencia, comparada con fenómenos anteriores.</p>



<p>Si bien ninguna tormenta es jugando, por más que lleve el nombre de personaje de película para niños, solamente el hecho de que no haya cumplido con las peores profecías esgrimidas a la víspera por las autoridades, ya nos confirma los aires –y lluvias- de indulgencia con que nos miró.</p>



<p>Como que de previo se documentó sobre la situación actual del país y, al ver la cosa no muy “jiji”, con los precios de la gasolina, la inflación y el tipo de cambio por las nubes, mejor se abstuvo de brindarnos un motivo más de preocupación. No quiso que nos lloviera sobre mojado (literalmente).</p>



<p> “No van ni por la mitad de la época lluviosa y aún les falta lo peor, que es octubre y noviembre, así que mejor tratémoslos bien”, me imagino a Bonnie diciéndose, mientras nos contemplaba lastimosa desde lo alto, minutos antes de ingresar al país, sin ser invitada.</p>



<p>Y en su bondad de madre naturaleza (la Pachamama), tan abundante como su antagónico poder destructivo, retrocedió en sus perversas intenciones, disminuyendo la velocidad y enviando los vientos más fuertes hacia el norte del sistema, según explicó el IMN.</p>



<p>Independientemente de las razones técnicas o científicas por las que no nos golpeó tan fuerte, yo, que de meteorología se lo mismo que de astrofísica, me limitaré a decir que somos un país bendecido y privilegiado.</p>



<p>No es la primera vez que nos salvamos por la mínima, mientras que otros países, distantes o cercanos, sufren en carne propia las inclemencias de algún evento natural implacable, como inundaciones, incendios forestales o erupciones volcánicas.</p>



<p>Llámelo Dios, la Providencia, la luz cósmica, el universo o los chamanes Bribris, pero definitivamente alguien nos cuida, de la misma manera que lo hizo a lo largo de la pandemia para no tener cifras de enfermos y fallecidos tan alarmantes.</p>



<p>Atribúyalo usted a la deidad que quiera, lo cierto es que gozamos de una suerte de aura divina que nos protege y nos libra de graves consecuencias cuando el mal, en forma de tormenta tropicales, terrorismo, guerras civiles, populismo, dictaduras, entre otros flagelos tan comunes en otras sociedades, osa con tocarnos a la puerta.</p>



<p>¿Y este qué? ¿En su disociado pensamiento mágico, cree que todo lo bueno obedece al destino, a un golpe de suerte o a que la Virgen María nos quiere más a nosotros que al resto? ¡Jamás! Como diría mi abuela, soy tonto, pero no tanto.</p>



<p>Detrás de ese manto protector que nos cobija y libra de calamidades, hay factores que lo han hecho posible: tenemos una sólida institucionalidad, así como personas preclaras que la han forjado a base de trabajo, visión, esfuerzo, compromiso y amor patrio.</p>



<p>Que tenemos muchos retos y problemas por resolver para que las tormentas del futuro, sean literales o metafóricas, no nos dobleguen… por supuesto, nadie lo duda.</p>



<p>Pero cuando uno ve a las entidades de primera respuesta actuar de manera articulada, oportuna y responsable, con el primordial y superior interés de salvar vidas y minimizar daños materiales, es porque definitivamente algo estamos haciendo bien y eso mismo –sea mística, trabajo en equipo, sentido de urgencia…- somos capaces de replicarlo en otros ámbitos del quehacer nacional.</p>



<p>Con Bonnie versión tormenta, el de arriba, que no es experto en atención o prevención de emergencias, nos libró de un mal mayor, aceptando gustoso la colaboración que, aquí abajo, los profesionales en la materia le pudieron brindar. Lo mismo aplica para demás desafíos presentes y futuros. Nada como poner el poder humano y divino a trabajar juntos en pro del bienestar común. ¡A Dios rogando…!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/07/a-salvo-de-una-bonnie-que-no-fue-ladrona-ni-caricatura/">A salvo de una Bonnie que no fue ladrona ni caricatura</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>De San José a Heredia: con el tanque vacío y la cabeza llena</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jun 2022 18:48:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[combustibles]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[gasolineras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Fijo, de camino me aparece una”, mientras veía como la segunda rayita se desvanecía al calor de los primeros aceleramientos de calentamiento. Pues no, suposición equivocada.</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/06/de-san-jose-a-heredia-con-el-tanque-vacio-y-la-cabeza-llena/">De San José a Heredia: con el tanque vacío y la cabeza llena</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la vez que me quedé sin gasolina saliendo de Cartago y tuve que llamar a un amigo a que me llegara a rescatar pichinga en mano, me he vuelto un poco paranoico con el asunto del nivel de combustible en mi vehículo.</p>



<p>Ni siquiera ha empezado a marcar la reserva que cuando veo que ya le quedan dos rayitas, empiezo a buscar una estación para reabastecerme, aunque sea con 5 rojitos que, al día de hoy, es un menudo que con costos alcanza para encender el motor y jalar, tras la despedida cruel del pistero: “nos vemos al rato”.</p>



<p>El problema se agrava cuando no hay una “bomba” cerca y el medidor empieza a bajar a las mismas revoluciones que la paz del incauto conductor. Entonces la ansiedad se dispara a tope y la mente, inquieta por naturaleza, empieza a imaginarse los escenarios más catastróficos.</p>



<p>Como quedarse varado en media calle, en hora pico y con una larga fila de choferes desesperados, pegados al pito. Y, mientras tanto, uno ahí todo apenado, deseando que el asfalto se lo trague, no tanto por estar haciendo presa, sino por el motivo detrás del infortunio. De fijo me invento cualquier excusa antes de admitir la verdad.</p>



<p>¡Se imaginan, qué color! “Jale, limpio”, “se vale echarle gas”, “pensó que era eléctrico”, “le consigo un galoncito”, por decir solo algunas de las frases más decentes de las que podría ser objeto por jugar de demasiado honesto, sin poder esgrimir argumento válido en mi defensa, salvo el trillado “se me jodió el marcador”, que nadie se cree.</p>



<p>En esas cavilaciones me encontraba un día de estos que tuve que viajar de San José a Heredia para participar de la presentación de un libro de unas colegas escritoras. Ya iba tarde y estaba lloviendo, por lo que no me daba tiempo de desviarme mucho en el camino, en búsqueda de una salvadora estación de servicio.</p>



<p>“Fijo, de camino me aparece una”, mientras veía como la segunda rayita se desvanecía al calor de los primeros aceleramientos de calentamiento. Pues no, suposición equivocada. En todo el trayecto, no me apareció una sola, ni siquiera uno de esos galerones abandonados donde otrora funcionó alguna.</p>



<p>¡Cómo es posible que no haya aprendido la lección!, me recriminaba, al tiempo que recordaba que, no hace pocos meses, me había pasado algo similar de regreso de Guanacaste, cuando, en tránsito por la ruta 27, me vi obligado a desviarme en la entrada a La Guácima, para recargar antes de que de fuera demasiado tarde y tuviera que irme en grúa a la casa.</p>



<p>¿Será que hasta para los escarmientos aplica aquello de que la tercera es la vencida? Estaba a punto de descubrirlo. De repente quise teletransportarme a mi segunda patria, Guatemala, donde cada 200 metros hay una estación y a ambos lados de la carretera. Pero no, en Costa Rica, con las “bombas” pasa lo mismo que con los cajeros automáticos: nunca aparecen cuando se le necesitan. Por dicha ya existen las criptomonedas y el sinpemóvil. ¿Faltará mucho para poder llenar el tanque vía celular?</p>



<p>El asunto es que llegué a mi lugar de destino y nunca apareció la bendita gasolinera. ¡A la mano de Dios! Me estacioné en el parqueo público, un tanto aliviado de que al menos todavía no aparecía la odiosa lucecita naranja de la reserva.</p>



<p>Me olvidé por un rato del chasco y me dispuse a disfrutar del evento, lejos de cualquier rumiación relacionada al petróleo y sus derivados. Una vez finalizado, me dirijo al parqueo y le pregunto al muchacho de la ventanilla por una gasolinera, a lo que me responde que hay una como a 400 metros, contiguo a la escuela local.</p>



<p>La busco en Waze y me voy raudo y veloz hacia su ansiado encuentro. En menos de dos minutos ya había llegado. Alzo la mirada y veo la escuela, un bar, una tienda y una parada de buses…; de todo, menos una gasolinera. La habían cerrado y el “compa” del parqueo -ni Waze- se habían enterado. ¡Qué tirada! ¿Y ahora? </p>



<p>Ya con la angustia a tope y la reserva tiritando amenazante, respiro profundo e, implorando al santo de los expendedores de combustibles (San Gasofia), me meto a Google Maps a buscar un plan B y, por dicha, me apareció otra cercana. Si hubiera estado más lejos me habría tocado llegar como Pedro Picapiedra en su troncomóvil: a pura propulsión plantar.</p>



<p>Tratando de mantener a Murphy a raya (ya me había jugado muchas malas pasadas en una noche), arribo finalmente a la estación y aquello fue como ver una Coca Cola escarchada en el desierto. De la felicidad, lleno el tanque, pero no me alcanzaba. Olvidaba que estaba en Costa Rica y que el precio de la gasolina andaba como mis niveles de ansiedad en ese aciago momento.</p>



<p>Con la tranquilidad que brinda una tanque a la mitad, me voy de regreso a casa, observando incrédulo varias “bombas” a mi paso. “¿Dónde se habían metido? Ahora sí salen por todo lado”, les reprocho de inmediato. Me pareció ver a más de una máquina dispensadora sonriendo maliciosa como en alguna caricatura de infancia.</p>



<p>Desde entonces me propuse averiguar la cantidad de estaciones de servicio en Costa Rica. Según la Cámara de Empresarios del Combustible, al 2020, existían 380; esto significa una por cada 13.158 habitantes. No sé ustedes, pero, sin ser experto en la materia, parecería poco, considerando que hay nueve cantones que no llegan a esa cantidad de pobladores.</p>



<p>Una de dos: o abren más gasolineras, estratégicamente ubicadas, o nos pasamos todos a vehículos eléctricos para que no hagan tanta falta. Me inclino más por esta segunda e ilusa alternativa. Así no solo ayudaríamos el ambiente y a la economía familiar, sino a la psicología de más de un despistado que no aprende que el tanque de gas es como la paciencia: nunca se lleva al límite… por la salud del vehículo y de quien lo conduce.</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/06/de-san-jose-a-heredia-con-el-tanque-vacio-y-la-cabeza-llena/">De San José a Heredia: con el tanque vacío y la cabeza llena</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>De fútbol y política: ¿En qué se parecen Saprissa y Rodrigo Chaves?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 May 2022 22:02:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[rodrigo chaves]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No sé si será saprissista o, tan siquiera, aficionado al fútbol, pero lo que sí puedo asegurar es que, guardando las distancias, al parecer hay varios paralelismos entre el camino transitado por Rodrigo Chaves para llegar a la Presidencia y el del conjunto morado para intentar clasificar a semifinales. A ambos les tocó venir desde [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/05/de-futbol-y-politica-en-que-se-parecen-saprissa-y-rodrigo-chaves/">De fútbol y política: ¿En qué se parecen Saprissa y Rodrigo Chaves?</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>No sé si será saprissista o, tan siquiera, aficionado al fútbol, pero lo que sí puedo asegurar es que, guardando las distancias, al parecer hay varios paralelismos entre el camino transitado por Rodrigo Chaves para llegar a la Presidencia y el del conjunto morado para intentar clasificar a semifinales.</p>



<p>A ambos les tocó venir desde abajo y, poco a poco, contra todos los pronósticos, a base de arduo trabajo, empeño y compromiso, fueron anotándose sendas victorias que les permitió sumar los puntos necesarios para salir del frío y oscuro sótano –de la tabla y las encuestas, respectivamente.</p>



<p>En su afán por impedirlo, sus raudos rivales, no dudaron en atravesarles toda suerte de obstáculos para que tropezaran y se replegaran, pero, al final, como en el cuento de la rana que cayó el pozo, entre más críticas recibían, más impulso y coraje agarraban, a pesar de que a muchos les incomodaba verlos arriba (sin duda, una lección de resiliencia que vale la pena replicar, independientemente del área en la que usted se desempeñe).</p>



<p>Bien lo advirtió, el técnico Jeaustin Campos, al afirmar que, a su equipo, si se le ve agonizante, hay que matarlo, pues, de lo contrario, revive de las cenizas como el ave Fénix… y ahí sí ya no hay quien lo baje de la nube, por más dardos que le lancen al aguerrido corazón morado. “Entre más golpeen a Saprissa, más fuerte se hace”, sentenció recientemente.</p>



<p>Que lo diga la Liga, Pérez Zeledón, Guadalupe y Jicaral, que, teniendo el arma lista cargada y empuñada, no pudieron presionar el gatillo y ahora sufren las consecuencias de aquel trillado pero muy cierto lema setentero, hoy más vigente que nunca: “No se repartan nada, mientras el Monstruo esté vivo”.</p>



<p>No sería la primera vez que Saprissa demuestra que, parafraseando al gran Yogui Berra, los partidos –y los torneos- no se acaban hasta que se acaban. Si no, remontémonos a los dos últimos campeonatos que se ganaron, tras haber clasificado, paupérrimamente, en cuarto lugar. ¿Se hará de nuevo la hombrada? Sin importar el resultado, el autoanálisis y los cambios son ineludibles.</p>



<p>Pasando a Chaves, el hombre, quizá sin proponérselo, aplicó la misma receta morada y aprovechó que sus contendores, por más que lo quisieron matar, siempre lo dejaron vivo y ni siquiera Figueres, en segunda ronda, pudo recetarle el tiro de gracia y, más bien, terminó disparándose al pie a punta de viajes clandestinos, videos censurables y ataques al cuerpo.</p>



<p>Entonces, nada tonto y como quien no quiere la cosa, se adueñó de la bola y, al mejor estilo de Maradona en aquella memorable jugada contra Inglaterra, en el Mundial de México 86, avanzó y avanzó, dejando en el camino a rivales, cuestionamientos, escándalos y hasta videos comprometedores, para anotar el gol de la victoria. Toda una hazaña, considerando que, hace poco más de dos años, a Rodrigo Chaves Robles acá solo lo conocían su mamá y hermanas.</p>



<p>No podemos decir que lo logró calladito y sin mucho aspaviento porque, para nadie es un secreto que, tanto tirios como troyanos, tiraron tieso y parejo –lo que menos hubo fue campaña de altura-, pero lo que sí no podemos negar es que ganó sin apelaciones… y eso lo hace digno de respeto y apoyo.</p>



<p>¿Logrará Chaves el siguiente objetivo en lista? (hacer un buen gobierno). ¿Lo hará Saprissa? (avanzar a semifinales y ser campeón) Eso está por verse. Le tengo más fe a uno que al otro, pero no diré a cuál. Lo cierto es que, a falta de dos fechas, lo de Saprissa se dilucidará pronto; mientras que para lo de Chaves, a falta de cuatro años, tenemos un poco más de tiempo para averiguarlo.</p>



<p>De momento, el panorama para uno pinta a cierre electrizante de <em>photofinish </em>en zona de clasificación.Y para el otro, ya como Jefe de Estado proclamado y juramentado, la cuesta parece no menos empinada (minoría legislativa, finanzas frágiles, grupos sociales desconfiados y expectantes…)</p>



<p>Ambos lanzan señales positivas para lo que viene. Cuentan con equipos capacitados que, si bien no son perfectos &#8211; ¿acaso hay alguno que lo sea? &#8211; y claramente mejorables, reúnen a valiosas personas, salvo contadas excepciones, con los atributos técnicos, profesionales y morales para sacar adelante la titánica labor encomendada… o, al menos, eso quiero creer.</p>



<p>Sin embargo, a diferencia de Saprissa que tiene líderes y veteranos de peso en el camerino, en el gabinete de Chaves abunda gente inédita –ni siquiera él los conoce-, políticamente neófita y sin una raigambre ideológica que facilite la dinámica y fluidez en el terreno de juego.</p>



<p>No digo que esto sea del todo malo. A la larga, quién sabe si eso es precisamente lo que necesitamos para inyectar rostros nuevos e ideas claras y frescas, que, lejos de pretender una enconada defensa del marco propio (entiéndase mezquinos intereses políticos o sectoriales), enfoquen la mirada en el estadio completo, sobre todo en quienes ocupan las graderías. ¿Utópico? Démosles el beneficio de la duda. &nbsp;</p>



<p>Para el nuevo inquilino de Casa Presidencial, según él mismo lo admitió, la clave está en reconocer que “todos jugamos para un solo equipo y cada quien debe maximizar el impacto de su institución para alcanzar objetivos comunes; no habrá agendas o ambiciones individuales.”&nbsp;Mientras que, para su homólogo morado, se centra en buscar con honestidad y profesionalismo la clasificación, esperando poder llegar a sonreír a lo último.</p>



<p>Ambos estrategas destacan el valor de la disciplina para lograr los propósitos. Saprissa, en palabras de Campos, necesita de coraje, actitud y valentía. Chaves y compañía requerirán de eso y mucho más para cumplirle a la afición -el pueblo- las promesas realizadas: más y mejores empleos, bajar costo de la vida, arrancar la corrupción y optimizar los servicios públicos.</p>



<p>¡Ojalá lo logre, señor Presidente! Mis mejores deseos de éxito y buena suerte para usted y su equipo. Paralelismos aparte, sabemos que, si a usted le va bien, sea en traje entero o en buzo de director técnico, al país le va bien, incluyendo a la política y el fútbol –deporte, en general-, dos de los temas preferidos de los ticos y que, como vemos, tienen mucho más en común de lo que pensamos.</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/05/de-futbol-y-politica-en-que-se-parecen-saprissa-y-rodrigo-chaves/">De fútbol y política: ¿En qué se parecen Saprissa y Rodrigo Chaves?</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Votar, más que un derecho, un privilegio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[jose carballo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Feb 2022 18:04:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Personal]]></category>
		<category><![CDATA[costa rica]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones 2022]]></category>
		<category><![CDATA[politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si bien la empatía e identificación con el público son vitales, frente a la crítica situación que enfrentamos, se necesita más que un hombre o mujer “muy pura vida” para convencer, tanto a los electores indecisos, como a un país entero expectante del desempeño que muestre el elegido.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A pocas horas de las primeras elecciones presidenciales en tiempos pandémicos, lo único que tenemos claro es que habrá segunda ronda y ni siquiera la covid-19 podrá impedir su celebración, el próximo 3 de abril.</p>



<p>Todo lo demás, incluyendo, por supuesto, los actores de tan crucial balotaje y el porcentaje con el que avanzarán, lo desconocemos. Por más que las encuestas y los analistas pongan a unos u otros de favoritos, la verdad es que, como dijo Sócrates, solo sabemos que no sabemos nada.</p>



<p>Lo que se diga antes de las 6 p.m. del domingo 6 de febrero, no serán más que opiniones, pronósticos, o simples bateos de lo que podría llegar a suceder. La pelota está en estos momentos en el campo de los indecisos y no hay análisis ni bola de cristal que se aventure a anticipar un resultado, sin caer en el terreno de la mera especulación.</p>



<p>Es cerca de un 40% de la población empadronada, entre los que destacan mujeres y jóvenes, la que aún está consultando con amigos, vecinos, o bien, con la almohada en la soledad de estas silentes y frías noches preelectorales.</p>



<p>Básicamente, están decididos a votar, pero no saben por quién. No sería raro que muchos de ellos se decidan el propio domingo a primera hora o al momento de estar frente a la papeleta, esperando a que, en minuto y medio, un rayo de luz divina, cortesía de Santo Tomás Moro –patrono de los políticos- les ayude a tomar la decisión más sabia, conveniente o menos mala.</p>



<p>Lo que me preocupa un poco son los criterios de selección que utilicen para decantarse por alguno de los candidatos. A estas alturas, idealmente deberíamos estar, como en víspera de examen final, estudiando a profundidad los planes del gobierno o, al menos, en primera fila, escuchando con atención los últimos debates previos al Día D.</p>



<p>Pero como no hay tiempo ni ganas de leerse 25 planes ni todo mundo tiene la paciencia –ni el estómago- para aguantarse más de dos horas de dimes y diretes, ahí debe estar más de uno haciendo trampa y fijándose, no tanto en lo que propone, sino más bien en si es simpático, tiene bonita sonrisa, es “morado”, o hace Tiktos graciosos.</p>



<p>Entiendo que estemos hastiados de la política y que, con costos, alcemos a ver una valla de carretera, pero en nada contribuimos a la solución del problema, regodeándonos en nuestra apatía e indiferencia hacia un campo que, para bien o para mal, es crítico para el futuro del país ¡Con qué autoridad moral nos vamos a quejar después o exigir respuestas si no somos partícipes!</p>



<p>Es mucho lo que está en juego como para dejarnos llevar por factores de decisión tan nimios e irrelevantes. No basta con ser buena gente, dicharachero, ocurrente, atajar penales o ser una persona muy ordenada y de mí mismo género, como me dijo mi abuela para justificar su voto por una de las mujeres en contienda.</p>



<p>Si bien la empatía e identificación con el público son vitales, frente a la crítica situación que enfrentamos, se necesita más que un hombre o mujer “muy pura vida” para convencer, tanto a los electores indecisos, como a un país entero expectante del desempeño que muestre el elegido.</p>



<p>Esto no es Tica Linda ni un concurso de simpatía. Si fuera así… diay ahorrémonos todo el desgaste y recursos que implica una campaña y votemos todos por el Chunche Montero, Alfredito, Víctor Carvajal o el padre Sergio.</p>



<p>No estoy menospreciando el valor de las habilidades blandas y humanas en la carrera electoral –tampoco queremos a un arrogante muy preparado &#8211; sino que en la balanza deben primar otros criterios más determinantes como la formación, ética, trayectoria, experiencia y –por qué no- colmillo político.</p>



<p>Aunado, por supuesto, a la calidad y claridad de las ideas que proponen para resolver nuestros más acuciantes problemas. Si le da pereza, no dispone de unos 20 minutos diarios para ver noticias –eso sí, de fuentes serias y confiables- o sencillamente todo eso de la reactivación económica le suena a física nuclear, por lo menos elija uno o dos temas que le desvelen (retos tenemos como cantidad de candidatos deseosos de resolverlos).</p>



<p>¿La educación superior, la promoción del deporte, el apoyo a los artistas nacionales, la protección de los derechos de las mascotas, la pobreza en las zonas costeras…? En fin, escoja los que más le preocupen o atañen directamente y revisen qué proponen los aspirantes (al menos los del top 7, porque de lo contrario nos dan las votaciones del 2026)</p>



<p>Luego, compare, evalué y tome la que su consciencia le dicte es la mejor decisión. Parafraseando a Alejandro Lerner, en “A todo pulmón”, podrá ser buena o mala, pero suya, acorde a sus valores, creencias o ideología y no a simples ocurrencias, caprichos o “porque aquel me dijo”.</p>



<p>Es mi humilde consejo. Especialmente dirigido a los jóvenes, quienes, según las últimas encuestas, tienen –literalmente- el futuro del país en sus manos. Es una gran responsabilidad como para tomarla a la ligera o basarse en subjetividades que socaven lo esencial de una campaña electoral: las ideas y propuestas en los diferentes campos de la realidad nacional.</p>



<p>A hoy, afortunadamente, carecemos de un tema álgido que polarice al electorado y nos arrastre hacia una campaña monotemática que flaco favor le hace a nuestra democracia. Ya vimos lo que ocurrió hace cuatro años con lo del matrimonio igualitario. Defender los derechos de las minorías, aunque necesario y muy loable, no alcanza para dirigir con buen tino un país.</p>



<p>Esperemos que, de cara a una eventual segunda ronda, el panorama continué así de abierto y pluralista, enfocado en los temas medulares que nos atañen como nación, lejos de resoluciones o hechos controvertidos de última hora. Candidatos y electores estamos todos llamados a responder a la altura de las circunstancias y a los desafíos que nos aguardan para los próximos años.</p>



<p>El primer paso lo damos juntos este domingo. ¡Honremos esa cita trascendental a la que la patria nos convoca! Más que un deber y derecho, es un privilegio. ¡Votemos!</p><p>The post <a href="https://analistahoy.com/2022/02/votar-mas-que-un-derecho-un-privilegio/">Votar, más que un derecho, un privilegio</a> first appeared on <a href="https://analistahoy.com">Analista Hoy</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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