Fría, muy fría, alta, sede del Xelajú MC y tierra que ha visto jugar a varios exfutbolistas costarricenses.

Por alguna razón, mis recuerdos de Quetzaltenango estaban asociados al clima y al fútbol. Sin duda, una visión demasiado simplista para una ciudad que tiene mucho más que ofrecer que cinco campeonatos y sus tradicionales heladas de fin de año.

De ello pude darme cuenta hace un mes, cuando, por motivos laborales de mi madre, me ofrecí a acompañarla a la denominada Cuna de la Cultura. De entrada, me percaté que mis dos marcos referenciales no eran tan precisos como pensaba. Ni hacía frío –más bien estaba fresco- ni tampoco tenía noticias sobre el desempeño del combinado rojiazul en el campeonato mayor.

Vista panorámica de Quetzaltenango

Vista de la ciudad de Xela desde el Restaurante y Mirador, Panorama.


Me sentí apenado. ¡Cómo era posible que conociera tan poco acerca de la segunda ciudad más importante de mi segunda patria! Conforme me adentraba en este valle montañoso del altiplano occidental, flanqueado por cerros y volcanes, me propuse, para calmar la conciencia, redescubrir los tesoros que esconde tras sus 2.300 metros de altura sobre el nivel del mar.

Describir en este espacio todo lo que representa “Xela” sería volver a caer en una simplificación absurda. Podría hablarles del impresionante paisaje que se observa desde el mirador del Restaurante Panorama. Del Centro Histórico con sus edificios de estilo neoclásico y colonial que albergan instituciones gubernamentales, financieras y culturales. O hasta de las deliciosas xecas, acompañadas de un chocolate caliente de la Panadería La Vienesa.

Lo mejor es su gente

Es mucho lo que puede decir y poco el espacio para hacerlo. Por eso, en esta ocasión, a sabiendas que no hay nada que Google pueda saber mejor que yo sobre destinos turísticos, me enfocaré en lo que, a mi juicio, es lo más valioso que tiene no solo Quetzaltenango sino toda Guatemala: sus habitantes.

Con los años y los viajes, he descubierto que no solo en el Caribe costarricense, lo mejor es su gente. Someter el origen y alcance del slogan a una jurisdicción territorial específica sería mezquino. Existen otras regiones, dentro y fuera del país que, con justa razón, han hecho suya la frase y le rinden honor a diario, sin importar las condiciones adversas en que se desenvuelvan.

Plaza Central y Edificio Municipal de San Cristóbal de Totonicapán

Plaza Central y Palacio Municipal de San Cristóbal de Totonicapán

Al sur de Xela, a unos 20 kilómetros de distancia, se encuentra otro de los grandes protagonistas del occidente guatemalteco: el vecino departamento de Totonicapán. Ahí, específicamente en el municipio de San Cristóbal, frente a la plaza donde se levanta el edificio colonial que sirve de sede del Palacio Municipal, se ofician reuniones con mujeres emprendedoras dedicadas a la agricultura o a la crianza de aves y de cerdos.

Enfundadas en sus coloridos trajes regionales, llegan puntuales al salón. De diferentes edades y aldeas, todas exhiben con orgullo sus raíces indígenas. Serias, modosas, ordenadamente sentadas, esperan el arranque de la reunión en un recinto silencioso, solamente alterado por los gritos de los niños que corretean por el lugar.

Las más jóvenes, aún conservan rasgos infantiles; las maduras se distinguen por su piel curtida por horas de trabajo bajo un sol abrazador o un frío inclemente; la más anciana del grupo, a ratos cae vencida por el sueño… Cada una, con su propio pasado y personalidad; todas unidas por un espíritu de superación inquebrantable.

Imagino las historias de sacrificio detrás de sus miradas cándidas. Sin conocerlas ni cruzar palabras, ya sea por falta de tiempo o por la barrera idiomática –en su mayoría hablan k’iche´-, se ganan mi respeto y admiración. Con costos leen y escriben, pero son plétoras en el coraje y determinación de la que adolecen muchos de los más avezados profesionales.

Aprendiendo de finanzas

Se aprestan a iniciar un proceso de sensibilización y educación financiera que les permitirá, si así se lo proponen, hacer crecer y prosperar sus negocios productivos, para bienestar suyo y de sus familias. Afortunadamente, no están solas en la tarea. Cuentan con el apoyo de organizaciones comprometidas con su desarrollo integral. Verdaderos ángeles en el camino. No salieron del Altar Mayor de la Catedral de Xela o de los bellos retablos barrocos de la blanquísima parroquia de San Cristóbal. Si no que proceden de otras latitudes más lejanas, pero no por eso menos solidarias.

Existen muchos de estos ángeles pululando por el Occidente y otras zonas del interior del país. Pero esta vez me enfocaré en unos cuyo lema reza: “verdaderamente cambiando vidas.” Desde 1972, la Asociación Suiza para la Cooperación Internacional (Helvetas), contribuye al desarrollo social y económico de los sectores rurales más desfavorecidos de Guatemala. Motivados por un sentido de solidaridad y desarrollo incluyente, su trabajo se centra en cuatro áreas estrechamente vinculadas: economía rural, recursos naturales y cambio climático, agua, saneamiento e higiene y gobernanza y paz.

Proyecto de aves ponedoras, a cargo de mujeres indígenas de San Cristóbal de Totonicapán.

Proyecto de aves ponedoras, a cargo de mujeres indígenas de San Cristóbal de Totonicapán.

Mujeres indígenas de Totonicapán recibiendo capacitación. Guatemala.

Charla de sensibilización financiera, impartida por Villalobos y Asociados.

 

 

 

 

 

 

 

 

Son ángeles helvéticos que no les importa cruzar el Atlántico para enseñar a volar. Pero, ¿qué hacen los Gobiernos de Suiza y de Suecia preocupándose por un remoto rincón centroamericano, donde la marginación campea a sus anchas? Precisamente lo que otros no hacen y que, por cercanía y obligación, deberían haber resuelto desde hace muchos años, llámense Gobierno, instituciones estatales, municipalidad o sociedad civil.

Por fortuna, encuentran personas igualmente comprometidas que se unen a esta cruzada de amor y de servicio. Socios auténticos para los que la corrupción y negligencia del Estado, las trabas burocráticas de un sistema obsoleto y las típicas excusas de una mentalidad conformista, no son obstáculos para colaborar.

A sus representantes no les importa viajar más de cuatro horas desde la ciudad de Guatemala a fin de participar en sendas reuniones de 20 minutos con las mujeres indígenas que se disponen a capacitar en temas financieros. Es el propósito en acción de una empresa solidaria y de noble corazón como Villalobos y Asociados.

En ese primer encuentro, tal vez no se hable de crédito, presupuesto o ahorro, pero el solo hecho de estar ahí, cercanos, empáticos, ganándose su confianza y preguntando por sus más anhelados sueños y temores, es sentar las bases para un proceso de capacitación exitoso. ¿Hace cuánto no les preguntarán por sus metas? ¿Cuándo fue la última vez que alguien se preocupó por ellas? ¿Cómo se les puede ayudar?

Impactando miles de vidas

Charla de sensibilización en San Marcos, Guatemala.

Ejercicios sobre educación financiera en Concepción Tutuapa, San Marcos.


Responder a estas preguntas, y actuar en consecuencia, es parte de lo que se pretende con la ejecución de uno de los principales proyectos que impulsa Helvetas, en el Occidente de Guatemala, con el financiamiento de la Embajada de Suecia: el Proyecto de Desarrollo Económico Rural Territorial PRODERT – IXOQI’B.

Su objetivo es que la población vulnerable, en particular mujeres indígenas, “puedan aumentar sus ingresos y empleo, capitalizando sobre el potencial productivo local de manera sostenible.” Villalobos y Asociados será un aliado clave en la consecución de tan loable propósito en cinco departamentos del altiplano occidental (Huehuetenango, Totonicapán, Quiché, Quetzaltenango y San Marcos).

En total, pretenden impactar, al 2021, más de  13 500 beneficiarios directos y 40 500 indirectos. Yo, por mi parte, estaré encantado de regresar a Xela para comprobarlo y contárselos. Les hablaré de mujeres guerreras, de ángeles humanos y de miles de vidas transformadas… de todo, menos de fútbol y del clima.

A los hermanos de Occidente que confían en su enorme potencial, y a los ángeles en el camino que lo sacaron a relucir… muchas gracias por demostrar que el cambio en mi querida Guatemala sí es posible.

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